jueves, 30 de abril de 2020

Estuve releyendo unos poemas, que escribí, en el "Cuaderno III". Siempre pienso en publicarlos, pero tengo que asegurarme que estén bien escritos. El hecho que uno haya aprendido un idioma, no puede estar tan seguro de escribirlo correctamente. Ya que un idioma requiere un uso constante y oírlo personalmente. También la traducción requiere una práctica constante. Si bien leo en francés bastante seguido, no es lo mismo.
Bueno, pero decidí publicar uno de dos renglones, de los 62 escritos que tengo; el número XXX:
"¡Ouvre la dernière porte, le bonheur t'attent!
¡Ferme la première porte, tout c'est fini!"
"¡Abre la última puerta, la felicidad te espera!
¡Cierra la primera puerta, todo se acabó!"
J. C. Conde Sauné

domingo, 29 de marzo de 2020

Hace unos días, que había refrescado un poco, me encontré con un vecino en el ascensor. Hombre de edad avanzada, como quien dice; al verlo desabrigado, le dije que tenga cuidado porque el virus famoso, que anda dando vueltas, le gusta el frío y ataca. Me contestó: "yo con la mala sangre que tengo, si me llega a tocar lo hago bolsa". En un lugar que compramos a veces comida, la chica que atiende y nos conoce. nos dijo al vernos juntos: "ustedes tengan cuidado y no se besen, porque ese 'corona' anda suelto". Yo siguiendo la broma le contesté: "no sólo evitamos besarnos, sino que dormimos separados, ella en la cama y yo en el sofá". Es cierto, la verdad que no es para reírse; pero a veces, la gente lo hace para distraerse un rato. La tensión es mucha y uno necesita respirar un poco. Creo que es acertada la actitud del gobierno, con el apoyo de la oposición, esta cuarentena hasta fin de mes y que ahora se extendió hasta el término de la  Semana Santa. Nosotros hace tiempo que salimos, únicamente, si es necesario. Ahora por supuesto, lo que compramos es comida y lo que nos hace falta, en el almacén que tenemos cerca de casa o algún remedio en la farmacia.
Y sí, estamos preocupados por lo que ocurre también en otras partes del mundo, donde hay amigos y gente que sufre las consecuencias de este coronavirus.
Después otros interrogantes, que pasará con la economía del país con este "parate"; ya que anda tambaleante desde hace tiempo. Siempre recurrimos a los que saben más que nosotros; en este caso a SÉNECA: "La vida no tendría ya ningún valor, ni las desventuras medida alguna, si tuviéramos cuanto se puede tener; préstanos en ello ayuda la prudencia; con la energía del espíritu combate el miedo del mal, hasta cuando sea claramente justificado, y por lo menos atempera el temor con la esperanza, combatiendo un defecto con otro defecto".
J. C. Conde Sauné 

viernes, 28 de febrero de 2020

BILL EVANS Trío With Symphony Orchestra, es un CD difundido por "Verve" y grabado en 1965. Los arreglos de los temas 1, 2, 3, 5, 6 y 8, son de Claus Ogerman; asimismo la conducción. El trío de Evans, estaba compuesto por él en piano, Chuck Israels (bass) y Larry Bunker, Grady Tate (drums). En esta grabación, interpretan ocho temas que son los siguientes:
*1) "Granadas" (E. Granados) -5:51-  *2) "Valse" (J. S. Bach) -5:47-  *3) "Prelude" (A. Scriabin) -2:55-  *4) "Time Remembered" (B. Evans) -4:04-  *5) "Pavane" (G. Fauré) -3:56-  *6) "Elegía" (C. Ogerman) -5:08-  *7) "My Bells" (B. Evans) -3:44-  *8) "Bue Interlude" (F. Chopin) -6:03.
Éste es uno de los CD  que tengo y que me agrada escuchar siempre. El piano de Evans, entró en mis oídos para quedarse. Su manera de improvisar, modal, es magnífica y muy particular en el jazz.
Las ocho interpretaciones son para valorar, pero me gustaron mucho las que hizo con las obras de Granados. Bach, Scriabin. Fauré y Chopin. Se dio el lujo de hacer jazz, con estos grandes de la música. El crítico Joachim E. Berendt, dijo que Evans era el Chopin del moderno piano de jazz y lo comprobé cuando lo oí interpretar el "Blue Interlude".
En un pequeño comentario, de Evans, que hay en el folleto que acompaña a este compacto, él agradece a Claus Ogerman por lo arreglos que hizo; ya que le permitieron improvisar libremente a su manera. Hay también allí, otro comentario muy bueno de Lewis Freedman, alabando la trayectoria de Bill Evans.
J. C. Conde Sauné                  

viernes, 14 de febrero de 2020

Sigo con la colección de "El Séptimo Círculo"; leí otra novela de EDEN PHILLPOTTS, "Una voz en la oscuridad". Anteriormente había sido "Mr. Digweed and Mr. Lumb" y la de ahora me gustó tanto como la primera. En la que voy a comentar, John Ringrose, un detective que era de Scotland Yard, ahora jubilado va a pasar en el hotel de un amigo, que lo invitó hace tiempo, unos días de descanso y dispuesto a salir de caza, pero una circunstancia fortuita, lo lleva a comprometerse para investigar la muerte de un chico que estaba, en ese hotel; al cuidado de una persona, que le puso su tío cuando murió su padre.
Una señora, Mrs. Bellairs, le cuenta el caso al detective Ringrose; refiriéndole, también, de unos gritos de terror del chico, que escuchaban en la pieza vecina de ese hotel, donde habitaban con su dama de compañía Susan Manley. Gritos que también había oído, tiempo después en la noche que se alojó en ese hotel, el detective. El chico, a la muerte de su padre, heredaba su fortuna; que ahora quedaba en las manos de su hermano Lord Brooke, tío de Ludovic Bewes, el niño cuya muerte fue sospechosa.
El detective empezó, por su cuenta, con la investigación del caso y no dándolo a saber a nadie; salvo a las dos mujeres, que le comentaron el caso. Aparte no usó su nombre real, sino dos seudónimos. Y el hecho, que se complica, a medida que avanza la trama, le resultó difícil resolverlo.
Eden Phillpotts supo mantener el interés del relato, aun con momentos que rozan lo fantástico y es una gran novela, con 300 páginas que atrapan; con una traducción muy buena de Lucrecia Moreno de Sáenz.
J. C. Conde Sauné   

domingo, 26 de enero de 2020

Todo es a sabiendas, nací aquí y no en Noruega o en Finlandia. Si hubiera nacido en alguno de esos países, no habría conocido el mate que me gusta tanto. Aunque viviría, en un país con un poco más de orden y mejores gobiernos. Además mi querido padre, tendría que haber estado viviendo por allá y no sé porqué vino para acá; al irse primero de España, donde nació, y luego de Portugal.
Fantasear no es mi fuerte. Le escapo, prefiero no vivir de fantasías; aunque a veces, las utilizo en lo que escribo. (Sic.)
¡Caramba, vaya argentino! - diría Borges.
J. C. Conde Sauné 

domingo, 29 de diciembre de 2019

No comprendemos a la naturaleza humana, errática e imprecisa. Le buscamos un sentido a su conducta y encontramos muchos "peros". Los psicólogos tratan de hacer su diagnóstico y emprenden la retirada, deseándole buena suerte al paciente. ¿Buscaremos la verdad en los astros? Charles Dickens nos desanima, con una frase de su novela "El misterio de Edwin Drood", que comenté: "Muchos quisiéramos leer en las estrellas, pero nadie conocerá el lenguaje de los astros en este mundo, y es más probable que aprendamos aún otras muchas lenguas humanas antes que descifremos magistralmente el alfabeto celeste".
J. C. Conde Sauné   

martes, 24 de diciembre de 2019

Terminé de leer "El misterio de Edwin Drood" de CHARLES DICKENS, de la colección de "El Séptimo Círculo"; es la única novela policial que escribió y la que no pudo terminar, porque murió antes de hacerlo. Cuando comencé a leerla, al poco tiempo la dejé. Me desanimó, un poco, el prólogo de Chesterton que está al comienzo y el hecho de no encontrarme con un final. Pero con la literatura y los escritores que admiro, soy muy persistente. Lo hice de nuevo y me encontré con una gran novela policial, muy atípica e inconclusa; con 23 capítulos que me atraparon. Dije que era una novela policial atípica, porque su personaje, Edwin Drood, desaparece y sólo encuentran de él, cerca del río, un reloj y un alfiler de corbata que le pertenecían. Rastrean el río, pero su cuerpo, presuntamente asesinado, no aparece. Hay un joven, Neville Landless, que es el principal sospechoso. Él tuvo una reyerta con Edwin en la casa de Jack Jasper; el tío de Edwin. Pero luego Jasper, organizó una cena de reconciliación entre ambos y al término de la misma, Edwin y Neville salieron a caminar juntos y a tomar un poco de aire cerca del río; y Edwin desaparece. Neville niega los cargos contra él y además no hay pruebas que lo involucren; se va de la casa de Crisparkle, el reverendo que lo protegía y cuidaba.
A medida que transcurre la narración, aparece como sospechoso Jasper, el tío de Edwiin. Aquél es un opiómano, que canta en el coro de la catedral y es profesor de piano de Rosa; la chica alojada en la Casa de las Monjas y ella está viviendo allí, cuando quedó huérfana. Además, en el futuro, iba a ser la esposa de Edwin, por un acuerdo de los padres de ambos, antes de morir. Jasper está enamorado de la muchacha y se piensa que, por eso, eliminó a su sobrino y culpa a Neville para protegerse. Pero todo esto queda en conjeturas. Hay muchos más personajes y la novela me resultó muy interesante, por la maestría de Dickens para indagar dentro de los personajes y sacarlos a la luz. Vuelvo a repetir, no se sabe que pasó con Edwin Drood, pero la novela me mantuvo en vilo. Asimismo, es muy buena la traducción de Dora de Alvear.
Me gustó el comentario irónico de G. K. Chesterton, al principio, que termina diciendo: "Edwin Drood puede o no haber muerto, pero seguramente Dickens no murió. Seguramente nuestro verdadero detective vive y aparecerá en los últimos días de la tierra. Porque un cuento cumplido puede dar la inmortalidad a un hombre, en el sentido superficial y literario; pero un cuento inconcluso sugiere otra inmortalidad, más necesaria y más extraña".
J. C. Conde Sauné