viernes, 27 de diciembre de 2013

Siempre me place terminar el año utilizando como catarsis algunos poemas o frases que recuerde, para publicarlas en mi Blog, de autores que quiero y admiro. Ahora, al ver este libro en mi biblioteca, me vino a la memoria el maravilloso comienzo de esta novela de JOSEPH CONRAD, "La línea de sombra" (The shadow line). Es una gran novela, de apenas 155 páginas, escrita en los últimos tres meses de 1916, manifiesta un mundo tan alucinante como inaudito. Comienza de esta manera, con dos renglones de Charles Baudelaire en su copete:
"...D'autre fois,calme plat, grand miroir
De mon désespoir.  *  Baudelaire
Sólo los jóvenes conocen momentos semejantes. No quiero decir los muy jóvenes, no; pues éstos, a decir verdad, no tienen momentos. Vivir más allá de sus días, en esa magnífica continuidad de esperanza, que ignora toda pausa y toda introspección, es el privilegio de la primera juventud.
Cierra uno tras de si la puertecita de la infancia, y penetra en un jardín encantado. Hasta sus mismas sombras tienen un resplandor de promesa. Cada recodo del sendero posee su seducción. Y no a causa del atractivo que ofrece un país desconocido, pues de sobra sabe uno que por allí ha pasado la corriente de la humanidad entera. Es el encanto de una experiencia universal, de la que esperamos una sensación extraordinaria y personal, la revelación de un algo de nuestro yo.
Llenos de ardor y alegría, caminamos, reconociendo los lindes de nuestros predecesores (...) Sí; caminamos, y el tiempo también camina, hasta que de pronto, vemos ante nosotros una línea de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar tras de nosotros la región de nuestra primera juventud".
Me dio, inusitadamente, una dicha enorme recorrer con mi Parker el cuaderno anotando estas palabras, un todo armonioso, de Conrad y haciéndolas un poco mías.
Dejé el libro a un costado, sobre el escritorio. Pienso leerlo nuevamente; esto es lo bueno de las grandes creaciones literarias.
J. C. Conde Sauné

lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuando comenté este CD doble, "Good Enough To Keep", me referí solamente a Joe  Venuti y Eddie Lang. Pero había prometido hacerlo con el otro, que tenía registros de Charlie Christian, con un total de 23 temas. Si bien figura el nombre de Christian, en el compacto, el líder es Benny Goodman con su orquesta (2 temas), con su sexteto (10 temas) y con su septeto (10 temas) y el tema que completa los 23, es con el cuarteto de Edmond Hall. En el sexteto de Goodman intervienen, aparte de él en clarinete y variando sus músicos: Lionel Hampton (vibráfono), Fletcher Henderson, Johnny Guarnieri, Count Basie y Dudley Brooks (piano), Charlie Christian (guitarra), Artie  Bernstein (bajo) y Nick Fatool (batería). Temas, con alto vuelo, para destacar: "Stardust", "Seven Come Eleven", "Soft Wind", "Till Tom  Special", "Gone With 'What' Wind", "Poor Butterfly", "Good Enough To Keep" y "Six Appeal". Notable en sus solos Goodman, se notan la fuerza y el ritmo de Christian, la fluidez armoniosa en los solos de Lionel Hampton y la presencia rítmica de Fletcher Henderson, Johnny Guarnieri y Count Basie; nadie desentona. En el septeto: Benny Goodman (clarinete), Lester Young y George Auld (se alternan en saxo tenor), Buck Clayton y Cootie Williams (se alternan en trompeta), Charlie Christian (guitarra), Count Basie, Ken Kersey y Johnny Guarnieri (se alternan en el piano), Artie Bernstein (bajo) y Harry Jaeger, Jo Jones y Dave Tough (se cambian en la batería). Aquí también todo es antológico: "I Never Knew", "Lester's Dream" (se sacan chispas Goodman, Young, Clayton, Christian y Basie), "Royal Garden Blues", "Wholly Cats", "As Long As I Live", "Benny's Bugle" y "I Can't Give You Anything But Love". (Aparece la trompeta de Cootie Williams deificando estas composiciones, pero Goodman, Auld, Basie, Christian, Bernstein y Jo Jones se hacen notar). Otra pequeña joya para destacar: "Profoundly Blue", Christian con el cuarteto del gran clarinetista Edmond Hall, Meade 'Lux' Lewis (celesta) e Israel Crosby (bajo) nos dejan estos 4:05 sublimes.
Agrego un comentario: los dos temas con la orquesta de Benny Goodman son buenos y se lucen Christian y Goodman, pero siempre preferí los combos del gran Goodman, el trío, el cuarteto y estos que mencioné ahora. Tengo predilección por las orquestas de Count Basie y Duke Ellington, antes que la de Goodman, los arreglos en aquéllos no me suenan tan convencionales.
J. C. Conde Sauné 

jueves, 19 de diciembre de 2013

Nosotros compramos, las cosas de almacén, en un super-chino cerca de casa. Antes había un matrimonio joven con un nene y ahora lo regentea otra pareja, también joven, con una nena pequeña. Solemos cambiar algunas palabras con ellos, les tenemos simpatía por su disposición al trabajo y el respeto que brindan al cliente. El otro día la señora, que estaba en la caja, me dijo en voz baja que del 20 al 27 de este mes no iban a abrir el negocio, por lo que había pasado. Repentinamente, le dije que me sentía avergonzado por lo que habían hecho con su paisano en Glew y que no todos los argentinos somos así. Me contestó: "sí... sí yo 'sabe' eso". El marido, que estaba cerca acomodando mercaderías, me sonrió moviendo afirmativamente la cabeza. La nena chiquita, en el coche sentada, nos miraba con curiosidad; le sonreí haciéndole un mohín y ella se sacudió riendo. Con mi esposa, que estaba a mi lado, nos sentimos un poco mejor. Todo esto viene a cuento porque quise hacer un inventario, tomando lo anotado en mi "Breviario" y no publicado en el blog, de estos treinta años de democracia. Los escritos en mi "Breviario", como ya dije en otra oportunidad, los comencé en 1996. Pero lo manifestado hacia los fines de año, fue siempre más de lo mismo. Sobre todo en estos últimos veinte años y pico. Así que dejé de lado, otros artículos elegidos para difundir en mi blog. Desde 1983 para acá se podría rescatar, con algunos reparos, el gobierno de Ricardo Alfonsín. La realidad está a la vista, más de una cuarta parte de la población vive en villas miserias o en forma muy precaria. Se fue para atrás en la educación, la salud y el nivel social de la gente. Se restó importancia a la cultura del trabajo y el estudio. Los tan cacareados derechos humanos, no existieron para la gente que murió en el Sarmiento, las inundaciones en La Plata y zonas del gran Buenos Aires; la explosión en Rosario, los asaltos y accidentes de tránsito de cada día. Asimismo para los Quom y otras comunidades nativas maltratadas. 
Uno no pretende agrandar la cuestión, ni tampoco lo hace el periodismo no oficialista, porque todo lo vemos a diario. En cuanto a esta década la podríamos llamar desganada, desesperanzada, descarriada, hastiada o descarada; cualquier adjetivo, menos "ganada". Si no interroguen a los ciudadanos que les saquearon sus comercios y las casas. También a los conciudadanos del pobre chino que le incendiaron el negocio y murió en su interior; más otras catorce víctimas de estos vandalismos. Aclaramos, queremos gobiernos democráticos, pero no este tipo de populismos demagógicos y sectarios que nunca sirvieron para nada. Los resultados son más que elocuentes.
J. C. Conde Sauné    

lunes, 16 de diciembre de 2013

El otro día, en un negocio, una señora le dijo al vendedor: "poneme un turrón más, a ver cuanto suma y si me alcanza la plata". Siempre que escucho una frase suelta por ahí, me quedo pensando. Se acabaron los tiempos, para un trabajador, de los turrones de almendras y avellanas; y nueces para la Nochebuena. Ahora esta señora, de aspecto humilde, llevaba tres módicos turrones de maní. Me gusta más el maní que las nueces, aunque no tanto como las almendras. Pero la cosa es así, llega el fin de otro año, con más ruido que nueces; otro en la Argentina que se fue al garete. Ahora la culpa la tuvo la crisis mundial, antes fue el imperio británico (los trenes que ellos dirigían, eran subsidiados por el estado, como ahora, pero andaban y había ramales hacia los pueblos más apartados). Después el imperialismo yanqui (al que continuamente le pedíamos préstamos para destinos ignorados). Es una suerte, dentro de la desgracia, que podamos echarle la culpa a otros de la incompetencia para gobernar y la nuestra para votar. Dentro de un año y meses, vamos a cumplir 200 años de independencia. Un país joven, se diría; pero con viejas mañas. Enfrentamientos inútiles, rapiña a troche y moche; nunca un plan de consenso para proyectarnos como una nación, sin autoritarismos de caudillos paternalistas y dictaduras militares. Mi padre un inmigrante que trabajó, aún, después de jubilado hasta su muerte a los 83 años y que quería mucho a este país, que no era el suyo, repetía a menudo, ante los continuos desaciertos de los que gobernaban: "!pobre... pobre Argentina¡".
30-12-2008     *     J. C. Conde Sauné  

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cuando falta un día para el fin de año, siempre se hacen balances que terminan, para mí, siempre con saldo negativo. No en lo personal y afectivo, pero sí en lo que hace a mi producción literaria y al país con su entorno social.  No corrijo y ordeno, lo que tengo que corregir y ordenar. Todo permanece allí, estancado e incierto. Lo que sí continúo, por ahora, con decisión firme y sostenida, son estas "Imágenes e impresiones". (Ahora "Breviario del ocelote"). Muchas veces, entre lectura y lectura, uno discurre en otros proyectos que nunca se cumplen.
Admiro a esa gente, que toma la escritura como un trabajo y con un horario preestablecido. Un trabajo como cualquier otro. Cuando trabajaba en tareas contables, era disciplinado y hacía con eficacia mis obligaciones; claro, tenía que ganar mi sustento. ¿Y aquí? ¿Ésto no es una obligación? A veces creo que no, me toma un desasosiego en donde la literatura no cambia gran cosa a nadie y menos a la gente, que consume lo que se consume hoy en día. La literatura se hizo baladí, comercial y políticamente vendible. Hay que hacer novelas históricas, hagamos novelas históricas. Hay que reivindicar los ominosos años 70, vamos por los 70. Total mucha gente compra los relatos que le venden. Hay que sorprender y ser transgresor, usemos un lenguaje soez y chabacano; la literatura puede esperar. O para eso están Borges, Bioy, Cortázar o Marechal, nuestros padres de los que hay que renegar, para ser un sujeto posmo.
Los fines de año, traen estas reflexiones: la literatura y las artes en general, sobreviven en un espacio reducido, como la cultura en general y la riqueza en particular. Somos unos tristes náufragos, esperando un viento de popa que nos arrime a buen puerto. !Pero con este timonel...uf¡
30-12-2006     *     J. C. Conde Sauné

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El nuevo año me sorprendió trabajando, como en otros tiempos, en un hotel.
Recuerdos fugaces de otros momentos, en los que me sentía con ganas de emprender cosas...
La vida es una trasposición de ausencias y momentos plenos...
Siempre, uno siente que regresa de algo; aunque no haya partido hacia ningún lado.
Tengo cercanas a Malen y a la poesía. ¿No es bastante?
1-01-2004     *     J. C. Conde Sauné      

lunes, 9 de diciembre de 2013

También de un artículo del "Nouvel Observateur", tomé esta frase de Sócrates, filosofando frente a su calvicie: "La hierba no crece en las calles transitadas". Esto me sumió a mí en reflexiones, no tan profundas como las del filósofo griego, pero reflexiones al fin. Aquí en Argentina, en términos generales, se ha perdido la capacidad de pensar y el razonamiento está devaluado. Uno lo ve en los dirigentes políticos, empresarios, sindicalistas y los distintos canales de información, salvo contadas excepciones, nos damos cuenta que se ventilan siempre las mismas ideas. Se dan vueltas a una noria sin ningún sentido: se negocia la deuda externa, se hacen planes para reformar el Estado y el poder político, se estudia el paupérrimo presupuesto de la educación y de la asistencia social, pero se sigue en lo mismo. Los sectores esclarecidos de la sociedad, intentan subvertir esta situación vetusta, pero no se arriba a ningún plan concreto. Se piensa que con solo formar un frente entre gallos y medianoche, ya se transforma el poder existente. Es realmente penoso ver esto día a día, aún en la vida diaria. La falta de iniciativa y voluntad en la gente, que todavía tiene empleo o maneja un negocio, se ha caído en un facilismo alarmante.
Es cierto que hay para rescatar, a los que se niegan a sucumbir sin dar tregua: redes solidarias, movimientos cooperativos, mutuales y asociaciones independientes varias, los que siguen creando a través de las artes, los que hacen medicina o enseñan en condiciones heroicas y los que día a día trabajan con salarios escasos. Son los verdaderos anticuerpos de esta sociedad enferma. Sólo con ellos se puede pensar que han transitado tanto el camino, que el pasto o maleza no pudo crecer.
19-01-2003     *     J. C. Conde Sauné

sábado, 7 de diciembre de 2013

Últimamente nos habíamos alejado de Woody Allen, inclusive no hemos visto la película que se estrenó ahora, "Blue Jasmine". Pero, no obstante, con lo ya realizado, pensamos que él es uno de los directores más importantes del cine. Recordamos, al menos, seis filmes emblemáticos: "Annie Hall (1977), "Interiores" (1978), "Manhattan" (1979), "Hannah y sus hermanas" (1986), "La otra mujer" (1988) y "Crímenes y pecados" (1989). Después las consideraciones de siempre, que él se repite. Se repetía tanto como Bergman (a uno de los que admiraba) o Fellini. Pero cualquiera película menor de los tres, es mejor que algunas que se filmaron en la actualidad; donde no hay guión, sobran truculencias y efectos especiales y la marcación de actores no existe. Hasta los más buenos se desmandan para cualquier lado.
Al fin vimos otro filme de Woody Allen, "Whatever Works" (2009-EEUU), conocido en estas pampas como "Así pasa cuando sucede" o "Si la cosa no funciona"; a gusto del consumidor el título. Es una comedia con guión y dirección de Allen. El tema: Boris, hombre maduro y físico de renombre, discurre un poco con sus amigos y a ratos monologando para la cámara, sobre el sentido de su vida con una retórica un tanto "sartreana". En ese ínterin aparece en su vida Melodie. Ella se ha ido de su casa, por la mala relación con sus padres que se divorciaron. Boris la cobija, aunque ella prefiera el rock antes que Beethoven como él. Pero Melodie se deja querer, con una Evan Rachel Wood magnífica en su papel. Es la chica que uno quisiera proteger y amar; aunque más tarde sepamos que algún gavilán más joven se la va a llevar. Como ocurre cuando ella conoce a Randy. Después aparecen, por la casa de Boris, Marietta y John los padres de Melodie que la andaban buscando. Le recriminan a la chica por haberse ido a vivir con un viejo. Pero todo termina en paz. Hasta el padre y la madre de Melodie, separados, descubren de diversas maneras el amor a la carta. 
A pesar de la trama, un poco rebuscada, la película se deja ver. Sobre todo, por las actuaciones sobresalientes de: Larry David (Boris), la maravillosa Evan Rachel Wood (Woody tiene un ojo clínico para elegir las actrices), Patricia Clarkson (Marietta), Ed Begley Jr. (John)  y Henry Cavill (Randy).
J. C. Conde Sauné 

jueves, 5 de diciembre de 2013

En 1962 fue la primera y última vez, hasta ahora, que pude ver publicado algo mío en un libro. Ocurrió con el cuento "El paso", que figuró en el libro "Solos" de la desaparecida "Editorial Goyanarte". Allí figuraba mi cuento, estaba entre otros once cuentistas, previo resultado de un concurso. Después publiqué algún cuento o artículo, en alguna que otra revista literaria. Expliqué, en estos escritos, el porqué de este largo silencio de casi 42 años (toda una vida o "toda mi vida", como dice el tango). Trabajar y luchar por una publicación, a veces, es muy difícil. Por eso me gratificó hoy, en la SADE de Capital, el acto donde me entregaron el libro y una mención con diploma del "Concurso Nacional 2004 de Narrativa  y Poesía de la "Editorial Pórtico Azul"; donde fui seleccionado y publicado junto a otros cuentistas y poetas. La gratificación fue doble, ya que fui favorecido en los rubros cuento y poesía; mi cuento "El río, esa tristeza inmóvil" (integra el tomo a publicar "Dos veces el mismo río") y mis poemas del Cuaderno IV nros. 3, 6 y 41. Había tres primeros premios, en los cuales no figuré, pero igual estoy contento; por lo menos entré en el libro y no tuve que pagar la edición del  mismo.
10-12-2004     *     J. C. Conde Sauné   

martes, 3 de diciembre de 2013

Poema N° 27 ( Cuaderno IV ) * Los recuerdos


Como muchas de sus tipas,
envejeciendo raíces,
volví a San Isidro;
aquél de mi guardapolvo
enroñado
en fútbol
de potrero.

Me paré en la rotonda de las pepitas.
Improvisé una pipa.
Hubiera querido
llenarla de tabaco
y dar unas pitadas a escondidas.

J. C. Conde Sauné

viernes, 29 de noviembre de 2013

El "Círculo de Amigos del Buen Tango" difundió un LP en 1964, con el sello "Microfon"; RCA lo volvió a editar en el 2008 en CD. Están en esta grabación exponentes de la era posmoderna y la vanguardia del tango. Son doce temas, con dos de cada intérprete. ANÍBAL TROILO: "Responso" (A. Troilo). Uno de mis tangos preferidos, con un gran arreglo de Piazzolla y "A mis viejos" (O. Berlinghieri). Otro tangazo, con un arreglo notable de Julián Plaza. ATILIO STAMPONE: "La bordona" (E. Balcarce) y "Adiós Nonino" (A. Piazzolla). Con unos arreglos muy "troileanos" de Stampone y unas composiciones que están en el canon del tango; con la colaboración especial de Eduardo Rovira en bandoneón. REYNALDO NICHELE: "Tierrita" (A. Bardi) e "Inspiración" (Paulos y Rubinstein). Con un cuarteto formado por Nichele (violín), E. Rovira (bandoneón y arreglos), Orlando Trípodi (piano) y Fernando Romano (contrabajo). Los arreglos de Rovira son formales, sin arriesgar mucho y respetando las directivas del líder. Para destacar los solos brillantes de Nichele en "Tierrita" e "Inspiración", en este último tema, magnífico también el de Rovira. Trípodi y Romano van al tono. ALBERTO CARACCIOLO: "Tema de tango en re menor"y "Templo 59" (ambos de Caracciolo). Interpretados por su quinteto con Caracciolo (bandoneón y arreglos), Antonio Agri (violín), Roberto Cicare (piano), Rufino Arriola (contrabajo) y Juan Carlos Moyano (percusión). Acá ya estamos en la vanguardia y los arreglos muy cercanos a Rovira, pero con mucha percusión rítmica. A. Caracciolo (1918-1994), otro gran músico ignorado por el tango. EDUARDO ROVIRA: "Monroe treinta y tres cero siete" y "Policromía" (ambos temas y arreglos son de Rovira). Seguimos en la vanguardia, Rovira emplea una orquesta en la que colabora especialmente, en forma impecable, Atilio Stampone en el piano y músicos de la talla, entre otros, de R. Nichele (violín), E. Lannoo  y V. Pontino (cellos), Mario Lalli (viola) y Rovira, por supuesto, en bandoneón. Los dos temas son de excelente factura, pero me maravilló "Policromía", dedicado al pintor Pedro Gaeta, rompiendo todos los moldes y pensar que fue gestado en los 60. Cuando lo escuchaba, cerrando los ojos, me parecían ver figuras de distintos colores. HÉCTOR ARTOLA: "Fantasía sobre Griseta" (E.Delfino y H. Artola) y "Plegaria para un drama de tango" (H. Artola). Artola (1903-1979), uruguayo, fue otro gran músico que, dentro del tango, permaneció en un cono de sombra. A mí me asombraban sus grandes conjuntos acompañando, en algunos temas, a Jorge Vidal. La calidad de sus arreglos, acercando el tango a lo sinfónico. Me deleitó escuchar "Griseta" y su loable arreglo instrumental, reinventando la armonía. Explora al máximo la melodía nostálgica creada por Delfino, destacando las cuerdas y el solo en cello de Víctor Pontino para resaltar. En "Plegaria para un drama de tango", tema asimismo estupendo, sobresalen Atilio Stampone en piano y por momentos Eduardo Rovira que colaboran especialmente. Para definirlo, podríamos decir que Artola fue un vanguardista moderado con sus arreglos.
Un CD impecable que todo amante del buen tango, valga la redundancia, no debe soslayar. Lo acompaña un folleto con abundante información, sobre todo los músicos que forman los conjuntos y el recuerdo a Eduardo Parula, ya fallecido, que fue el creador del Círculo de Amigos del Buen Tango.
J. C. Conde Sauné

lunes, 25 de noviembre de 2013

El guitarrista Jim Hall, es uno de los músicos más plenos y adaptables en el jazz. Distintos registros como líder o colaborando con otros intérpretes así lo demuestran. Y lo corrobora en este CD: "It's Nice To Be With You- Jim Hall in Berlin", difundido por MPS y producido por, el siempre recordado, Joachim Berendt. Grabado en Alemania en 06/1969. Sus ejecutantes: Jim Hall (guitarra), Jimmy Woode (bajo) y Daniel Humair (batería).
Un breve comentario sobre sus temas: 1) "Up, Up And Awey" (Jim Webb) 4:54- Arriba que vamos en camino, nos dice este trío que empieza con fuerza. 2) "My Funny Valentine" (Rodgers-Hart) 3:25- Según algunos, Chet Baker tiene el "copyright" de este tema, por su inigualable interpretación. Pero Jim Hall demuestra que él, con la guitarra, puede hacer lo suyo; dándole un soltura más rítmica. 3) "Young One, For Debra" (J. Hall) 4:22- Tema muy suave y melódico. Debra debió estar agradecida por esta hermosa dedicatoria. 4)"Blue Joe" (J. Hall) 4:44- Un ritmo alucinado y un destacado solo de batería por Daniel Humair. 5) "It's Nice To Be With You" (Jane Herbert) 4:39- Un tema espléndido y el trío se luce con todo; Hall, Humair y sobre todo Jimmy Woode en el bajo. 6) "In A Sentimental Mood" (D. Ellington) 5:47- !Una composición sublime¡ Hall incorpora la melodía, sólo como él sabe. Para escuchar y hablar poco. 7) "Body And Soul" (Johnny Green) 6:18- Un clásico, que casi ningún músico de jazz obvió y aquí también el trío hace lo suyo con una total integración. Jim Hall se sale de la vaina con un solo brillante y las escobillas de Humair apenas insinúan las notas; Jimmy Woode regula el compás. 8) "Romaine" (J. Hall) 2:55- Cierre de lujo, con aire de "bossa nova" y la ejecución perfecta de todo lo realizado.
El título de este registro, es el comienzo de la "open letter" que Berendt (1922-2000) le hizo a Hall en el folleto que acompaña el CD: "Querido Jim 'es agradable estar contigo en Berlin' ".
J. C. Conde Sauné

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La renombrada colección "Biblioteca clásica y contemporánea" de "Editorial Losada" publicó, en 1967, una "Antología de la prosa rumana"; con selección y traducción de Miguel Angel Asturias. También tiene un prólogo, muy bueno, del panorama de la narrativa citada realizado por O. S. Crohmalniceau. Volví a leer, después de muchos años, estos veintitrés cuentos. Cuando abrí de nuevo el libro, sólo recordaba: "La sed" de Titus Popovici, "Un desconocido" de G. Calinescu, "El espantapájaros" de Dumitru Rado Pupescu (asombrosamente muy parecido a un cuento de Patricia Highsmith, creo que se llamaba "A merced del viento") y "El tiempo de las lilas" de Zaharia Stancu; aparte los tenía marcados como sobresalientes. Pero hay otros que están en ese nivel: "La Fefeleaga (Ion Agirbiceanu), "Una lágrima" (Aurel Mihale), "Una alegría" (Nicolae Velea), "El fin de Iacob Onisia (Geo Bozza) y "La señorita Aurica" (Eugen Barbu); este cuento notable cierra el libro. El resto es también de una relevancia pareja; Miguel Angel Asturias supo seleccionar y traducir, en forma óptima, este muestrario del cuento rumano.
Destaco algunas de las marcas que tenía en el prefacio y que ilustran el panorama de la prosa  en Rumania. Comenta Crohmalniceanu: "El primer prosista rumano fue Neculce, cronista moldavo del siglo XVIII" (...) "Y de estos cuentistas es Mihail Sadoveanu, a quien se debe el más bello monumento de la prosa rumana del siglo XX" (...)  "...¿cómo era posible que los novelistas rumanos sin haber sido balzacianos, ni dostoievskianos, ni flaubertianos, habían pasado a ser proustianos?" (...) "se hace visible en ella la perturbadora influencia de las corrientes modernistas".
Tengo la primera edición (1967) de este libro, no sé si volvió a reeditarse; en caso contrario, valdría la pena hacerlo.
J. C. Conde Sauné 

sábado, 16 de noviembre de 2013

"Ting shuo" (2009), difundida como "Hear Me" (Escúchame) es una película de origen chino (Taiwán), dirigida por Fen Fen Cheng. Con un tema simple, muy bien llevado en tono de comedia; en el que a veces se suele fracasar. Es difícil, en la comedia, no caer en una exageración actoral; sobre todo con actores proclives a sobreactuar, pero Cheng llevó bien la rienda. 
La trama: un padre viudo deja a sus dos hijas, aún jovencitas, solas porque se va como misionero al África. Yan Yan (en su rol Chen Yi Han), la hija menor, cuida a su hermana Xio Pen (Michelle Chen) que es sordomuda y la ayuda para que pueda intervenir en una competencia de natación. Yan Yan, con algunos trabajos artísticos, es la sostén de ambas en la casa que les dejó el padre. Luego ella conoce a Tian Kuo (interpretado por Eddie Peng), un muchacho cuyos padres tienen una casa de comidas y él hace de repartidor llevando las viandas. En esa situación percibe a las dos hermanas. Él no es sordomudo, pero se entiende con las dos chicas, porque aprendió ese lenguaje cuando estudiaba en la Facultad. La hermana de Yan Yan  tiene un pequeño accidente y retrasa su práctica de natación; ella se compromete a cuidarla aún más. Ahí se presenta su dilema, accede al amor por Tian Kuo o se dedica sólo a su hermana a la que ve desanimada. Hacia el final hay un giro sorpresivo en el argumento, que puede caer en lo convencional, pero las buenas actuaciones y el guión impecable hacen que el filme sea digno de verse. Está en internet, nosotros lo vimos allí y nos pareció muy bueno.
J. C. Conde Sauné

lunes, 11 de noviembre de 2013

Entre tantas cosas que emprendí en mi vida, cuando tenía veinte años y pico empecé a estudiar trompeta. Tomé esa decisión, el día que vi a Kenny Dorham tocarla aquí en Buenos Aires. Me compré una trompeta "Regent" usada y fui a un profesor que me habían recomendado. Demás está decir que se me hizo cuesta arriba. El profesor vivía en Villa del Parque y yo, en esa época, en Berazategui. Podía ir sólo los sábados porque los demás días trabajaba. Por otra parte, no sabía solfeo ni teoría musical. El profesor me hizo comprar dos libros, el "Método Bona" para solfear y la "Teoría de la música" de Alberto Williams. También tuve que adquirir los métodos Gatti y Arban para tocar la "trumpet". Tenía que estudiar parejo, porque para avanzar con ambos métodos, debía aprender antes solfeo y teoría en forma casi paralela. Estudié, aproximadamente, dos años y medio y dejé. El trabajo, leer, escribir y encima estudiar música me dejó extenuado. Me dio pena, porque había aprendido a sacarle a la trompeta un sonido nítido y preciso; para eso ensayé casi un mes sólo con la boquilla. A  mi profesor, curiosamente, les gustaban más los trompetistas blancos: Chet Baker, Bobby Hackett, Harry James, Pete y Conte Candoli. Un día, como al pasar, le pregunté y me dijo que les gustaban los trompetistas que sonaran bien sin "dirty" y tecnicismos excesivos. Un poco discutible, Kenny Dorham y Fats Navarro, en ese entonces, tenían esos requisitos; pero no dije nada.
Una vez sucedió algo jocoso, cuando llevaba estudiando sólo tres meses, me encontré en la estación Berazategui con Cacho Tirao y al verme con la trompeta me preguntó si estaba disponible para tocar. Él estaba armando un conjunto y necesitaba un ejecutante. Yo lo conocía, porque sus padres vivían cerca de nuestra casa. Le dije que me tenía que esperar algunos años, porque recién empezaba a estudiar; se echó a reír con todo. Otra vez, un tiempo posterior, lo encontré de nuevo y me dijo que iba a tocar con el quinteto de Piazzolla. A pesar que, en ese momento, el quinteto de Astor me entusiasmaba poco, lo fui a ver con Cacho tocando en él. Era un excelente guitarrista y anduvo bien en el quinteto; una lástima que muriera, cuando aún podía deleitarnos con su música.
De todas maneras, mi estudio no fue del todo fallido. Ya que aprendí a educar el oído y a valorar mucho más la buena música; sobre todo el jazz. Siempre pensé, que el gusto por el arte es algo que se ejercita y a medida que uno aprende, se lo puede disfrutar mucho mejor. La vida, en todos los órdenes, es un eterno aprendizaje. Se preguntarán por mi querida "Regent", un día en apuros, la vendí; hoy me conformo cantando y silbando.
J. C. Conde Sauné

jueves, 7 de noviembre de 2013

¿Porqué "Los siete locos", sigue siendo una de las mejores novelas que se escribieron en la Argentina? Y de una permanencia insoslayable en el canon, esta palabra de moda actualmente. La había leído bastante años atrás, allá por mi pos-adolescencia; pero no "Los lanzallamas", su continuación. Estando en Mar del Plata, entré en una librería y vi los dos libros. Iba a comprar sólo "Los lanzallamas" para leerlo; al fin compré también "Los siete locos", quería saber, si a pesar del tiempo transcurrido, me seguía gustando. Tuve una experiencia increíble, llegó a gustarme más que la primera vez, algo poco común en un libro ya leído. Inclusive "Los lanzallamas", a la que algunos consideran inferior, pude comprobar que era muy buena. ¿Cuál es el secreto aún cuando, en el idioma usado por Roberto Arlt, hay ciertos hispanismos que chocan?  Para empezar creo, la vigencia de su temática en la gran ciudad con una enorme alienación; está reflejada como en ninguna novela nuestra que haya leído. Así en su tiempo: "La gran aldea" de Lucio  V. López , "El matadero" de Echeverría, "Facundo" de Sarmiento, "Martín Fierro" de José Hernández y "Los siete platos de arroz con leche" de Lucio V. Mansilla patentizaron sus épocas.
"Los siete locos", además, sobrepasa el tiempo de Arlt; después de los 40 hasta la actualidad, pasando por el infantil mesianismo de los 70; hasta con un "astrólogo" incluido en el bando de facción opuesto. Una ilusión de tomar el poder, sin saber para qué. La vida como una eterna fantasía. Y aquí no hay "no-ficción", ese falso acomodo de las piezas. Arlt nos dice que la creación literaria es otra cosa, ver lo que las hendijas de la condición humana permiten. Ése es su logro y verosimilitud; el golpe de "cross" a la mandíbula, como decía su autor.
15-05-2007     *     J. C. Conde Sauné   

lunes, 4 de noviembre de 2013

Poema N° 69 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


Intento vaciar el tiempo,
de contenido cotidiano
y lleno las horas,
con tañidos de campanas
y vuelos de cuervos
que anuncian el fin del día.
De una noche que
empieza a deshojarse,
por la piel que envejece
y la sangre acumulando,
sus densos sedimentos
de engaños y delirios.
Poe sueña en mis leucocitos
y vibran los suspiros de Ligeia
en mis arterias:
calles que desembocan
en anchas avenidas,
de años vividos en un
país que se acuna con
sus viejos melodramas.

J. C. Conde Sauné

miércoles, 30 de octubre de 2013

En el tiempo que estuve de vacaciones, además de ponerme al día con el ordenamiento de libros que están por los cuatro costados de la casa y leer algunos que había dejado de lado e ignoro las causas, me dediqué a ordenar mis papeles escritos. Muchos cuentos a pasar en limpio (o a máquina) y que por pereza no hice. Sobre todo, papeles escritos de vieja data que no sé en que época fueron gestados y en que género irían.  ¿Cuentos o novelas truncas? ¿Misceláneas? Es quizás por eso que, no hace poco, decidí anotarlos en este cuaderno con cierta regularidad; sí dije "cierta" porque no sé en que momento volverán a caer en el caos de los borradores. Lamento no tener la disciplina de otros escritores, me extraña porque soy ordenado hasta la pulcritud burguesa en mi vida personal, pero anárquico en mi pasión por la escritura. ¿Una suerte de rebeldía? Puede ser, afirmo que es lo que más me apasiona en la vida, aparte de la música; por lo tanto me tomo la licencia de escribir cuando quiero y como se me dá la gana. Tengo la indolencia de los gatos, tiernos animalitos a quienes admiro y voy hacia el papel como ellos a los techos a juguetear con alguna gata, cuando el celo de la creación es más fuerte que yo. Hablando de los manuscritos que hallé, transcribo uno que titulé: "Las historias que encierran los libros", como ya dije, sin saber a ciencia cierta cual era su destino, pero me pareció una lástima destruirlo:
"Una de mis manías que he conservado con el correr de los años, es la de revolver libros viejos en las librerías que los venden de ocasión. Las que vulgarmente se llaman "quemazón". Hubo un tiempo en el que recorría, casi periódicamente, todas las librerías de este tipo que hay en la Avda. Corrientes y la Avda. de Mayo. Muchas veces salía contento de haber conseguido verdaderas joyas, mientras el "betsellerismo" seguía su curso. Otras veces iba a las de la plaza enfrente los Tribunales. Pero la que realmente da motivo a este relato, me pasó en una de la Avda. de Mayo, entre Perú y Piedras. Yo trabajaba en una compañía de seguros en Diagonal Norte y entraba al mediodía, entonces algunas mañanas, para hacer tiempo, iba a curiosear entre las inmensas pilas de libros viejos. Por ese entonces estudiaba francés y buscaba libros en ese idioma. Así fue un verdadero deleite encontrar a 'Miss Harriet' de Maupassant en una edición de 'Flammarion' del año 1929 y ahora leerlo en francés. Pero la verdadera historia empezó con 'La Bête humaine' de Emile Zola; de la serie novelada 'Les Rougon-Macquart'. Cuando lo empecé a hojear en casa, determinadas cosas me llamaron la atención. Primero la antiguedad de la edición, que databa del año 1893 (edición francesa 'G. Charpentier et E. Fasquelle'). Tenía un sello ovalado en la primera página que reproducía: ´Nueva Librería Europea-Arnoldo Moen -Florida 314 -Buenos Aires'. Después otro redondo, pero hecho con una de esas máquinas que marcan dejando un relieve sobre el papel: 'To The Happy Few  *E.M. S. D...*' (sin duda un ex-libris),  una firma ostentosa que reproducía ese nombre y una fecha 16-VII-53. Buscando en las páginas interiores encontré una flor seca, que aparentemente podía ser una violeta. En la contratapa del libro había pegado un sticker, con un fondo mitad dorado, en el que caminaba una mujer vestida de negro que paseaba un galgo blanco. En la otra parte de fondo azul, con letras blancas estaba impreso: 'Para caminar'. Me llamó la atención que no tuviera el nombre de ninguna casa, no comprendiendo, por lo tanto, el significado de esa etiqueta. También, me olvidaba, además de la flor seca entre las hojas del libro, había un papelito amarillento del tamaño de una tarjeta con la siguiente inscripción: E.M.S.D... - J. E. Uriburo (...) - Piso 3° Capital; más abajo escrito en tinta: 'Anne, à la vie et à la mort'. Por lo general soy bastante imaginativo, pero de una imaginación muy particular. Porque mientras otros escritores van al encuentro de lo imprevisto o provocan esa situación yo, por naturaleza indolente, necesito un incentivo para dar rienda suelta a mis fantasías. ¿A quién había pertenecido este libro, que ahora tenía sobre la mesa? ¿Qué historia encerraba aparte de la de Zola? Lo que se me ocurrió, momentáneamente, era que esa persona había muerto y como es natural, en esos casos, la familia empezó a liquidar sus pertenencias; se sabe que los libros, es una de las cosas de las cuales a la gente le cuesta menos desprenderse.  Una por el lugar que ocupan y otra porque, para algunas personas, muy pocas cosas enseñan fuera de entretener un rato. Porque en esta época de televisión y FM (entonces no había cable e Internet), son muy pocos importantes estos pequeños artefactos de cultura llamados libros. Esta sería una de las causas. Pero yo tendría que investigar algo más. Los días subsiguientes seguí yendo a la librería, con la secreta esperanza de encontrar algún libro más de esa persona. Fracasé siempre. Encontré otros libros de Zola en francés, pero nada tenía que ver con E.M.S.D. y su Anne, para siempre. Me sirvió sí, para encontrar una edición CALPE del año 1922, editada en Madrid, de  'Historia de una anguila y otras historias' de Anton Chejov. ¡Una alhaja! Después fui a la dirección, que indicaba el papelito encontrado dentro del libro y mi revés fue rotundo; era un departamento antiguo que había sido demolido y en su lugar había un Banco. Esta situación me desilusionó bastante, porque me daba cuenta que todo terminaba ahí. Averigüé, en un kiosco viejo que había enfrente, pero el hombre que lo atendía me dijo que él sabía de un edificio de departamentos, muy antiguo, de dos o tres pisos había existido en ese lugar; pero que ni remotamente sabía quienes vivieron allí. Creo que sospechó que yo era un detective o algo por el estilo y su temor de verse envuelto en algún lío lo hizo proceder así... Ni que pensar de la librería Moen, de la calle Florida... en fin..."
Aquí terminaba el manuscrito de "Las historias que encierran los libros", que en realidad la única que "encerró" fue la de Emile Zola; medianamente aceptable.
Algunos me dirían: " ¿Quel cantique me chantez-vous là ?"
17-05-2000     *     J. C. Conde Sauné    

miércoles, 23 de octubre de 2013

Me agrada comentar, entre los CD que tengo, aquellos que escucho con más frecuencia; una señal de preferencia. Y uno de ellos es "Getz meets Mulligan in Hi-Fi", difundido por "VERVE" y grabado en 1957. Son ocho temas, el LP original tenía seis y se agregaron dos "Bonus track" al final. El quinteto de la grabación estaba formado por Gerry Mulligan (saxos barítono y tenor), Stan Getz (saxos tenor y barítono), Lou Levy (piano), Ray Brown (bajo) y Stan Levey (batería).
Los temas: 1- "Let's Fall In Love" (H. Arlen-T. Koehler) 6:25- Muy buena interpretación. Se luce Mulligan en saxo tenor y Getz en barítono no se queda atrás. La hermosa composición los ayuda. Base rítmica acompañando como se debe. 2- Anything Goes" (Cole Porter) 3:35- Getz y Mulligan ,en tenor y barítono, para alquilar balcones. el resto al tono. 3- "Too Close For Comfort" (J. Back-L. Holofcener-G. Weiss) 6:54- De maravillas el solo de Mulligan en saxo tenor y Stan Getz en barítono no desentona. Tema y ejecución óptimos. 4-  "That Old Feeling" (L. Brown-S. Fain) 5:55- Mulligan y Getz siguen con los saxos del tema anterior. Y la calidad no se altera, pero aparece Lou Levy luciéndose en el piano (!era hora¡). 5- "This Can't Be Love" (L. Hart-R. Rodgers) 8:44- Se termina la alternancia de los saxos, de aquí en más Getz y Mulligan volverán al tenor y barítono respectivamente. Otra composición de aquellas y pensar que se las denomina "standard". Excelente los solos de Mulligan y Getz; se luce de nuevo Lou Levy en el piano. 6- "A Ballad" (G. Mulligan) 5:41- Esta composición tiene un aire de música de cámara. El saxo barítono se presta para ello y hasta Getz  va en un tono "pianissimo", no empleando sus conocidos "attack". Sin dudas, muy bueno. 7-"Scrapple From The Apple" (Ch. Parker) 8:05- Se viene la primera yapa. Todos al ritmo que les impuso "Bird" en su composición. Sobre todo Getz, en su salsa, muy bueno el solo de Lou Levy y aparecen, por fin, Ray Brown y Stan Levey en la batería. 8-"I Didn't Know What Time It Was" (L. Hart-R. Rodgers) 8:59- Cierre fantástico, otro "Bonus track" de regalo. Todos muy laxos, la composición ayuda. Los solos de Mulligan y Getz para el recuerdo; el piano de Levy hace lo suyo y a Ray Brown, lo dejan lucirse como el sabe.
Una acotación: Gerry Mulligan es uno de mis músicos preferidos. Fue un gran compositor y arreglador, asimismo un notable interprete. Empezó tocando el piano y en varias grabaciones que tengo, lo hace alternando con el saxo barítono. Ejecutó, aparte de éste, el tenor y el soprano; también el clarinete. Además, si bien su escuela usual fue el "cool", supo acercarse a la "fusión" y hasta colaborar con Astor Piazzolla.
J. C. Conde Sauné       

viernes, 18 de octubre de 2013

PIAZZOLLA EN EL 676


La capital: enorme musgo sufriente,
grabado en quejoso pentagrama,
medía compases.
Las manos, sensitivas,
acariciaban la caja
ébanoelectrónica...
Comenzaba la función.

J. C. Conde Sauné

martes, 15 de octubre de 2013

¿Cuántos libros importantes no se leyeron y cuántas películas considerables uno no vio? Quizás no se llegue a saberlo, es lo más probable. Pero refiriéndome a esto último, "Las hermanas Brontë" hubiera sido una de ellas. Este gran filme francés, del año 1979, de André Techiné no lo habíamos visto. Y fue una gran sorpresa, haberlo encontrado en la librería a la que concurro habitualmente; ahora experta en cine de autor. Tiene esa etiqueta en una casilla aparte de los otros DVD.
Emily, Charlotte, Anne y Branwell Brontë eran hijos de un pastor irlandés, que al quedar viudo hizo todo lo posible para la educación de sus hijos. Aunque puso especial cuidado en su hijo Branwell, inclinado a las artes plásticas; pero su vida disipada frustró todo su porvenir. Sus hermanas ejercieron oficios como institutrices y profesoras de idiomas. No obstante, comenzaron a escribir, posiblemente en estrecha colaboración unas obras que trascendieron en la literatura universal: "Jane Eyre" (Charlotte), "Cumbres borrascosas" (Emily) y "Agnes Grey" (Anne). Al principio, en plena época victoriana, firmaron con seudónimos varoniles. Sólo Charlotte, apadrinada por Thackeray, llegó a conocer la fama; sus hermanas murieron antes. Este filme nos gustó mucho, a pesar de la escasa mención a la cocina literaria y ahondar más en la vida azarosa de las hermanas; sobre todo Charlotte y Emily haciendo de madres sustitutas de Branwell, su frágil hermano al que cuidaban.
"Les soeurs Brontë", título original de este filme de gran valor, está basado en un libro de Jean Gruault, con guión André Techiné y Pascal Bonitzer. Con un elenco insuperable: Isabelle Adjani (Emily), Isabelle Huppert (Anne), Marie-France Pisier (Charlotte) y Pascal Greggory (Branwell); en los roles principales. Además Roland Barthes (personificando muy bien a Thackeray). Ninguna de las películas que vi de Techiné me decepcionaron; con una veintena realizadas, creo que es uno de los realizadores importantes del cine francés.
J. C. Conde Sauné

viernes, 11 de octubre de 2013

"El periodismo rockero se reduce a gente que no sabe escribir, entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer". Esto lo dijo Frank Zappa; yo comentaría al pasar, para gente que no tiene oído para nada, porque mucho de lo que se graba y difunde no tiene ninguna validez como música. Agregando, además, lo que manifestó Dori Caymmi, hijo de Dorival, referente al rock: "Con dos acordes podés hacer una canción. En el jazz, hay que hacer una improvisación sobre una progresión muy difícil de tocar".  
J. C. Conde Sauné

domingo, 6 de octubre de 2013

Poema N° 67 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


En las noches de Baltimore
escucho tu cuervo revolotear.
Son las alas negras
de los delirios del ron
o son mis fantasías acomodadas
en un insomne vaso de whisky;
mientras transcurre
la modernidad y
la redención no llega,
para los que duermen
en la estación de un metro
y ni siquiera anhelan
candorosas Morellas.
En Quilmes, como en Baltimore,
la madrugada deja algún
olvidado sobre la vereda,
velando una última estrella.
Guardo el secreto esa vaga estela
y el esbozo de un  poema, dentro
de la vieja carpeta, que
Edgar Allan Poe contempla adormecido.

J. C. Conde Sauné

lunes, 30 de septiembre de 2013

Despidiendo setiembre vimos una gran película: "La sombra de una duda" (Shadow of a doubt), de Alfred Hitchcock uno de los grandes creadores del cine. Es del año 1943 (Estados Unidos). No la habíamos visto y la encontré en "You Tube" de casualidad.
Este filme, de trama policial, cuenta la historia de un asesino de viudas adineradas. Con la policía tras sus huellas, se va a la casa de su hermana que vive en Santa Rosa (California). Allí lo reciben con júbilo tanto su hermana como su sobrina Charlotte (de sobrenombre Charlie en veneración a él que es su tío querido y padrino). En la familia ignoran las andanzas de este Charlie (Joseph Cotten). Pero su sobrina, por varias actitudes sospechosas de él, descubre su pasado. Al morir en un enfrentamiento, con la policía, un  ladrón sospechoso de delitos similares, aquél queda libre de sospecha para los detectives que lo investigan. La sobrina, no obstante, le pide que se vaya porque le está haciendo daño a su familia; ajena de sus antecedentes. El final uno lo vislumbra, pero la expectativa se mantiene firme; Hitchcock conocía el oficio. Además contó con un guión excelente de Thornton Wilder, Sally Benson y Alma Reville, basado en un texto de Gordon McDonell. Muy buenas las actuaciones de Joseph Cotten, Teresa Wright (Charlie), Henry Travers (padre de Charlie), Patricia Collinge (madre de Charlie y hermana del asesino) y Hume Cronyn (amigo del padre de Charlie); éste con aquél juegan a urdir hechos delictivos, inocentes de lo que realmente pasa en la casa. Una humorada de Hitchcock; igual que su aparición en el tren, que trae a Charlie a Santa Rosa, jugando al bridge con otro pasajero. Si algún cinéfilo se la perdió, la recomiendo
J. C. Conde Sauné 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

"Más allá del puente" de Angel Bonomini, editado por "Editorial Sudamericana" en 1996, publicación ulterior a su muerte, es un libro con quince cuentos de un nivel sobresaliente. Al volver a leerlo para comentarlo, porque vale la pena hacerlo, me vuelve a sorprender como la primera vez de su lectura. En Bonomini, hay una singularidad en la lógica narrativa que escapa de lo fantástico y el absurdo; aunque la textura así lo sugiera. En el primer cuento, "Los galpones", el personaje alquila un cobertizo para planificar, en sus muros modificados, su destino en forma simétrica. En "El inquilino", su protagonista se encuentra conque tiene que compartir su casa con su doble. Lo notable de este cuento, es como Bonomini juega a la perfección con situaciones recurrentes. Hay otros cuentos como "Capri", "La visita", "El corredor", "Marta y Camila", "Fin de infancia" (en mi antología personal del cuento), "Barnen y un ramo de violetas", "Un pañuelo azul" y el que cierra el libro, "Último capítulo de mis memorias" también de un nivel relevante. Los cinco restantes, asimismo, son muy buenos aunque uno prefiera a los otros citados por su temática. Por ejemplo en "Último capítulo de mis memorias", el autor juega con una especie de relato experimental; como si aguardara de la narración misma el desarrollo de la trama. 
Un libro brillante, creo que vale la pena reeditarlo; un regalo adicional, la pintura de la tapa: "Katia Reading" la obra de Balthus (Balthasar Klossowski).
J. C. Conde Sauné   

viernes, 20 de septiembre de 2013

Estuve releyendo "Bestiario", un poco a instancia de uno de mis sobrinos que me dijo resultarle poco claro el cuento "Carta a una  señorita en París". Para empezar todo escritor, sobre todo si maneja el género fantástico, requiere que respeten ciertos códigos, en los cuales el lector participa activamente. En el cuento emblema de este libro, "Casa tomada", algunos decían, conociendo la posición de Cortázar respecto al peronismo, que insinuaba la toma de casas por parte de gente adicta al régimen. Podría ser, pero para mí las presencias ocultas que empiezan a habitar en la casa, es la propia soledad de los hermanos que viven en ella y sus vidas sin un sentido trascendente. Incluso tiran la llave, cuando se van, para que a nadie se le ocurra entrar en ella. Este cuento admirable, deja un poco en las sombras a otros cuentos excelentes que tiene el libro como "Circe", "Bestiario", "Ómnibus"  y "Carta a una señorita en París". En este último, al protagonista que toma un departamento prestado, le ocurre también un hecho asombroso, como la de vomitar conejitos en ese departamento tan arreglado y prolijo. Yo no creo, como afirman algunos, que Cortázar idee un mundo de juegos sin límites; lo que no tiene límites en su mundo es la imaginación y para eso cuenta con la complicidad del lector agregando su propia inventiva. En el cuento que comentamos, como en "Casa tomada", es el lugar  de residencia lo que abruma al personaje, ya no son sombras o ruidos, ahora son conejitos que vomita y debe esconder. ¿Traumas en una vida difícil de sobrellevar?  "Entonces está el amanecer y una fría soledad...", dice el protagonista, antes de abandonar ese departamento de una manera abrupta y definitiva. En "Ómnibus", observé por ejemplo, esa costumbre muy nuestra de no desentonar con el resto de la gente, que se refleja muy bien en las mayorías políticas, las modas y las cosas cotidianas. Para el prejuicioso argentino medio, aún hoy en día, le cuesta comprender y aceptar al que obra y piensa de una manera diferente a la suya; y eso lo demuestra admirablemente Cortázar en "Ómnibus", un simple cuento fantástico, en el cual dos pasajeros diferentes, presionados, van a entrar en el redil comprando también flores porque todos los demás tienen su ramo. Puede ser que a otros, este cuento, les sugiera otros puntos de vista.
Como afirmara anteriormente, Cortázar es un creador que admite cómplices en sus tramas; de ahí lo fascinante de esta lectura, en la que incluyo también como buenos cuentos a "Lejana", "Cefalea" y "Las puertas del cielo".
27-02-2004   *   J. C. Conde Sauné

lunes, 16 de septiembre de 2013

El piano pulveriza una partícula de tiempo, en un lamento en contrapunto de violines y sobrevive un permanente alud: Horacio.
Es una armonía sincronizada de ciudad, con memoria decariana y que cava las entrañas, en un aluvión de sonidos: Salgán.
 
J. C. Conde Sauné

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El poema que publiqué en mi blog, "Basie y Peterson en mis oídos" lo escribí en 1975. En ese año un mediodía, a la hora del almuerzo del lugar donde trabajaba, salí a mirar discos en una casa que estaba en la calle Florida cerca de mi ocupación. Tenía discos importados de jazz y compré uno de vinilo de Count Basie y Oscar Peterson. Cuando volví al trabajo, un compañero vio el disco y me dijo: " cuando yo estuve viviendo en Estados Unidos, vi una vez a Basie tocando el piano en un lugar de los alrededores de Nueva York. Confieso que me hubiera gustado estar ahí. Al momento de regresar a casa, puse el disco para escucharlo y esa misma noche, antes de acostarme, escribí aquel poema, sintiendo el ritmo de "Buns Blues" que me arrullaba mientras llegaba el sueño.
El disco en cuestión: "Satch and Josh - Count Basie encounters Oscar Peterson", difundido por "Pablo Records" el sello creado por Norman Granz. Esta grabación consta de diez temas y lo interpretan: Oscar Peterson (piano), Count Basie (piano y órgano), Ray Brown (bajo), Freddie Green (guitarra) y Louie Bellson (batería). Grabado en 1974 en Los Angeles, California. En la contratapa, de yapa, óptimos comentarios del pianista Benny Green y Norman Granz. Las composiciones: "Buns Blues" (Peterson-Basie) 4:31 - Swing laxo y volátil. Apenas sugerido, pero contundente. Brillantes Count y Oscar... sigo soñando...  "These Foolish Things" (Strachey-Marvell-Link) 5:41 - Aquí Ray Brown, ayudado por Freddie Green, parecen marcar el compás para que nadie se escape de este ritmo melodioso.  "R B" (Peterson-Basie) 5:30 - Tema dedicado al gran "bass" Ray Brown. Él indica el camino nuevamente; Oscar y Count van tras suyo y forman un triángulo grandioso de armonías. "Burning" (Peterson-Basie) 4:08 - Tan ardiente que abrasa. Brown enciende el fuego y se vienen con todo Count y Oscar. Un ritmo para bailotear. Al final Brown apaga lo que encendió.  "Exactly Like You" (McHugh-Fields) 6:16 - Sosiego inquietante. Melodía apenas sugerida y esto último, es lo que más le gusta a Basie y porqué no a Peterson.  "Jumpin' At The Woodside" (C. Basie) 2:49 - Saltan y brincan con todo. !Qué ritmo tan difícil de seguir¡ Hasta mis orejas brincan.  "Louie B" (Peterson-Basie) 6:17 - Louie Bellson, el homenajeado, abre la puerta y entran los demás. Hermoso tema para que nos sintamos a gusto, mientras ellos tocan.  "Lester Leaps In" (L. Young) 4:04 - !Lo mejor de lo mejor¡ Lester Young hace saltar a todo el quinteto con su tema y con un swing a todo trapo.  "Big Stocking" (Peterson-Basie) 4:24 - Sigue el swing, pero ahora un poco de "relax". A ellos les resulta fácil, con poco siempre dicen mucho.  "S & J Blues" (Peterson-Basie) 7:51 - Satchel es Peterson y Josh es Basie. Apodos que ellos toman de dos jugadores de beisbol: Satchel Paige y Josh Gibson. Peterson comienza, le sigue Brown y en el órgano Basie apenas sugiere. Blues distendido, para meditar y pensar en cosas buenas. Basie, con imprevistas arremetidas, nos persuade para que lo hagamos. Cierre con todo esplendor.
J. C. Conde Sauné 

sábado, 7 de septiembre de 2013

Estuve leyendo "Historia de una vida" de Konstantin Paustovski, editado por "Bruguera" (España-1983). Este libro es el primer tomo, de dos, de su autobiografía, que abarca 38 años de su vida y consta de dos partes: "Años lejanos" (con 39 relatos) y "Una juventud inquieta" (con 30 relatos). Es un texto muy singular, porque cuenta sus memorias como si fueran cuentos y algunos podrían ser catalogados como tales. Uno de ellos: "El albergue de Braguinka", Iván Bunin, Premio Nobel 1933, lo destacó como uno de los mejores cuentos de la literatura rusa. En unos cuantos de ellos, aflora la contemplación de la belleza de los bosques rusos, sus años de estudiante en Kiev, la revuelta de 1905, su participación como enfermero y paramédico durante la Primera Guerra Mundial. También su crítica al zarismo, que mandaba la gente a la guerra con material bélico obsoleto y los horrores vividos en esa guerra. Están presentes sus años de iniciación como escritor y su primer amor frustrado; la muerte de su padre, la de dos hermanos en la contienda. En "Los tilos en flor", relato maravilloso, narra el día de la muerte de Chejov y él pensaba "que hombres como Chejov no debían morir". Juntaron flores silvestres en los prados y en el bosque para que un amigo de ellos, que iba al entierro en Moscú, las pusiera en su tumba. Él, era uno de los escritores que admiraba Paustovski. En el relato "Un invierno desapacible", que transcurre en Minsk, un versado en literatura le dice que Lermontov había trazado brevemente el plan de "Guerra y Paz" que después cayó en manos de León Tolstoi y lo concretó. Concluye este primer tomo de sus memorias, con el advenimiento de la revolución bolchevique y la esperanza con la que el pueblo ruso la recibió; aunque en él, si bien la festeja y comparte la alegría de la gente, hay como una participación marginal.
Konstantin Paustovski (1892-1968) había nacido en Moscú, pero pasó sus años juveniles en Kiev donde cursó el bachillerato. Escribió, poesías, cuentos, novelas y ensayos; pero esta autobiografía está considerada como su obra fundamental. Fue un escritor romántico muy influenciado por Mijaíl Lermontov,  Alexander Grin e Isaac Babel, a quien tenía como referente y apreciaba. Me gustaría conseguir el segundo tomo de estas memorias, para entrever su situación durante la era de Stalin. Se sabe, que durante el "deshielo" que sucedió a la muerte de aquél, Paustovski editó colecciones literarias con nuevos escritores que el "stalinismo" había censurado. Algo más, quiero mencionar del libro que comenté, muy buenos el prólogo de Juan Eduardo Zúñiga y la traducción de Ángel C. Tomás.
J. C. Conde Sauné 

martes, 3 de septiembre de 2013

Poema N° 66 ( Cuaderno IV) * Los mitos


BASIE Y  PETERSON EN MIS OÍDOS

Avanzando la noche, los pianos
de Count y Oscar están conmigo.
Tengo sus "Buns Blues"
en mis sentidos, aunque esté cansado,
exhausto y tenga ganas de dormir;
de soñar que estoy en Harlem,
en Storyville. Pero estoy en casa,
sólo fantaseando... sólo fantaseando...

J. C. Conde Sauné

sábado, 31 de agosto de 2013

Afirmaba Blas Pascal en sus "Pensamientos": "Jamás he podido volver a juzgar una cosa, exactamente como la había juzgado. Ni pude juzgar de mi obra, mientras la componía. Es necesario que haga como los pintores, y que me aleje, pero tampoco demasiado. ¿Cuánto pues? Acertijo".
Al leer esta frase de Pascal, siento que la creación literaria exige cambios constantes. Por eso al volver la vista hacia atrás, aún sin alejarnos bastante como dice él, nuestra mirada es distinta. Quisiéramos retocar o reescribir de nuevo todo como hacía Flaubert; al que le decían maliciosamente que era un ebanista más que un escritor, porque se pasaba puliendo todo.
Pero lo que prevalece en uno, al menos yo lo experimento, es la perspectiva que va más allá del que escribe; la visión de un todo, si es posible. Siempre se tiene la esperanza que lo escrito incite a reflexionar, aún cuestionando; es lo que ayuda al espíritu a estar alerta con lo que nos repele en la vida cotidiana. Cuando a Faulkner le decían que sus novelas eran muy pesimistas, el respondía: "haga lo que yo hago, no lo que escribo". Uno al escribir cree que pone un espejo en el papel, para que alguien se vea reflejado. La literatura es ilusión creativa, atraviesa todos los aspectos imaginativos y aún siendo fantástica, hay visos de la realidad habitual. Y concluyo, coincidiendo con lo expresado por William Faulkner: "haga lo que yo hago, no lo que escribo".
J. C. Conde Sauné   

martes, 27 de agosto de 2013

Se puede decir que Fats Waller, fue el primero en introducir el órgano en el jazz y lo hizo, en sus comienzos, con un órgano de tubos de los que se usan en las iglesias. Él mismo confesó, que uno de los momentos más importantes de su vida, fue tocarlo en la catedral de Notre-Dame en París. Clare Fischer decía que era difícil hacer swing con un órgano así, porque en su ejecución rítmica la distancia es de casi medio "beat" atrás. Cuando apareció el órgano eléctrico, más pianistas se animaron a ejecutarlo: Count Basie, Wild Bill Davis, Mil Buckner, Dick Hyman, Carla Bley y Keith Jarrett; entre otros posteriores. Pero el que le dio su preponderancia fue Jimmy Smith, que apareció en los años 50 y lo hizo con una importancia jazzística de gran calibre, en sus comienzos. Después decayó su ímpetu creativo y realizó grabaciones comerciales de menor importancia. Tengo sólo tres grabaciones de él, en discos de vinilo: con una orquesta y algunos temas recuperables, otro con temas de Fats Waller con un trío (que se deja escuchar) y el mejor para mí, "Jimmy Smith's-Houseparty" de 1957/58; difundido por "Blue Note", el legendario sello creado por Alfred Lion, con estos ejecutantes: Jimmy Smith (órgano); Lee Morgan (trompeta); Curtis Fuller (trombón); Lou Donaldson y George Coleman (saxos altos); Tina Brooks (saxo tenor); Kenny Burrell y Eddie McFadden (guitarras); Art Blakey y Donald Bailey (baterías). Con cuatro temas solamente: "Au Private" (Charlie Parker), interpretado por Jimmy Smith, Lee Morgan, Lou Donaldson, Tina Brooks, Kenny Burrell y Art Blakey. Para escucharlo una y otra vez. Prevalecen los solos de Smith, Morgan, Donaldson y Kenny Burrell (15:09 para el recuerdo); "Lover Man" (R. Ramírez) 6:59 y aquí están Smith, Donaldson, Eddie McFadden y Donald Bailey, con todos al tono, pero el solo en saxo alto de Lou Donaldson es para la historia del jazz; "Just Friends" (S. Lewis-J. Klenner) 15:15, a la carga Smith, Morgan, Fuller, Eddie Mc Fadden y Bailey, un momento brillante, sacándose chispas el sexteto con muy buenos solos; "Blues After All" (K. Burrell) 6:06, cierran con sus sonidos este magnífico LP, Smith, Morgan, Fuller, Coleman, Burrell y Bailey. Hay en este registro imaginación creativa y audacia. Smith extiende las notas más allá de lo posible, para equiparar la trompeta discursiva de Morgan y el vibrante sonido de Donaldson y tratando de no quedar opacado por los "rolls" de Art Blakey.
Cada tanto enciendo mi viejo y querido "Ken Brown", para escuchar estas joyas que tengo en discos de vinilo.
J. C. Conde Sauné    

jueves, 22 de agosto de 2013

LA RICHMOND DE ESMERALDA


Te soñamos viva, porque algún día
sabíamos que serías nada y entre
la nada y los recuerdos, sólo algún
resto o jirón de tango en tus paredes;
que ahora nos parecen decir que la
vida pasa y las circunstancias son otras,
porque lo del viejo Heráclito y el río
que no es el mismo dos veces, como
tampoco es cierto que tu vereda
y ubicación física derriben el tiempo
que no es un niño como muchos suponen,
aunque suele jugar con sus peones.
¿Si nos asomamos a la ventana,
volveremos a ver a Gobbi, a Francini
y al Salgán de entonces?
Alguien me dice que la imaginación
es una zorra tramposa,
capaz de cualquier imposible.
Pero nada se nos ocurre para trampear
a la realidad, porque los escombros
y el polvo desprendido del revoque,
que flota en el recinto,
es sólo un humo, tan humo, tan volátil
como impotente para vencer al tiempo
en un papel y a pesar de
Heráclito, ese otro zorro...

J. C. Conde Sauné

sábado, 17 de agosto de 2013

Cuando trabajaba en la "Editorial Abril", siempre me daban las revistas que allí se editaban. "Claudia", revista femenina, publicaba constantemente un cuento. En uno de sus números, me encontré con uno que me gustó mucho; aunque ahora no recuerdo su título. Pero sí a su autor, del que luego procuré encontrar algún libro. Sólo conseguí, en aquel tiempo, "Libro de los casos" de Ángel Bonomini editado por "Editorial Sudamericana" (1975). Este tomo que volví a leer para comentarlo, porque creo que es un autor que merece recordarlo, consta de 30 cuentos breves de un nivel relevante. De ellos resalto: "Los cielos de Rosarito" (la chica que había nacido con los párpados transparentes), "La realidad y el cordero" (el muchacho que presumía que la realidad existía fuera de los seres vivientes y quería verificarlo), "El jaulero de San Isidro" (el hombre que se paseaba con una jaula vacía y simulaba ser un pájaro), "Roque, el plátano" (el que fingió ser un árbol para escapar de la fiebre amarilla), "El reo" (alguien inocente, que se autoincrimina para aliviar la conciencia del juez que lo declaró culpable). Con el rótulo de "Dos casos ceremoniales", dos cuentos más para valorar, se cierra este libro: "El matrimonio Amprubí" (una pareja de vida muy estructurada que planeaba todo) y "La caída de la casa de Barro) (una familia dispuesta a exaltar la tradición argentina, sin aceptar competidores). Los cuentos reunidos en este volumen, de Ángel Bonomini, son a todas luces dignos de su lectura. Su laconismo narrativo merodea entre lo absurdo y lo fantástico. Hay además, ironía mordiente, delirio y hasta una piadosa misericordia con sus personajes. La diferencia con otros cuentistas fantásticos, como Cortázar o Buzzati, que mientras éstos transforman lo real en algo quimérico promediando el relato, Bonomini lo instala de entrada.
Ángel Bonomini había nacido en Buenos Aires en 1929 y murió en 1994. Fue cuentista, poeta y crítico de arte; sostenía que la memoria no es más que un recurso para crear una ficción. Tengo otro libro suyo para releer y hablar de él, "Más allá del puente"; edición póstuma de 1996.
J. C. Conde Sauné    

martes, 13 de agosto de 2013

"Memorias de Antonia" (1985) con guión y dirección de la holandesa Marleen Gorris, es otro de los maravillosos  filmes que vimos. La coproducción es de Holanda, Bélgica y Reino Unido. Cuenta con actores, que vienen como anillos para los dedos de los personajes: Willeke Van Ammelroy (Antonia), Els Dottermans (Danielle) y Elsie de Brauw (Lara); entre los destacados.
Una historia simple, que se apodera de uno con las primera imágenes de la película. El día que Antonia presiente que va a morir, rememora los hechos más importantes de su vida. Recuerda el momento en que regresa, con su hija Danielle, a un pueblo de Holanda en donde nació. Encuentra a su madre moribunda, a su muerte se hará cargo de la campiña que ella poseía y llevan una vida, con su hija, contraria a las normas conservadoras del lugar. Antonia es viuda y un hombre, también viudo, le propone matrimonio diciéndole que necesita una madre para sus hijos; le responde que ella no necesita hijos. Danielle, su hija, utiliza a un muchacho del pueblo únicamente para quedar embarazada y cría sola a su hija; decidiendo luego, una relación de pareja con Lara. Antonia, tiempo después acepta, sólo como amante, al hombre que le había propuesto matrimonio anteriormente. Sortean los escollos de las costumbres pueblerinas, muchas veces hechas de apariencias y aseveran su manera de vivir, creando una familia que poco a poco es aceptada.
Relato  de corte feminista, pero sin caer en el panegírico, nos deja este filme con un impecable guión y actuaciones sobresalientes; otro obsequio emotivo.
J. C. Conde Sauné  

miércoles, 7 de agosto de 2013

UN "ESPERANZA" QUE SE PREPARA PARA SER CANDIDATO A ALGO


Me gusta lo difícil; nada más difícil que el ocio; me gusta el ocio.
MACEDONIO FERNÁNDEZ (Papeles de Recienvenido)

Tomás Ansias no tenía nada. Ni plata, ni como ganarla y menos que menos, ganas de trabajar. Entró en uno de los partidos mayoritarios y apechugó pegando carteles y repartiendo panfletos; también manejando el camión que llevaba crédulos, a las arengas de los dirigentes encumbrados. Doctorados en ociosidad. Poco a poco fue ganando la confianza de los caudillejos y ascendió a puntero político, con sueldo de ñoqui en una repartición oficial. Eso le sirvió, para comprarse algo de buena ropa y conquistar alguna que otra mujer vistosa, posiblemente conectada con la farándula. Empezó a frecuentar reuniones, donde había también algún rastacuero e ir a cualquier programa de televisión, así fuera el más cholulo y procaz; la cuestión era aparecer en la pantalla. Sin pensarlo mucho, ganó consenso en su partido a fuerza de intrigas y componendas. Llevando y trayendo chismes y acumulando un buen bagaje de conexiones con el poder, se fue arrimando a la cúpula. Estaba casi allí, podía tocar la candidatura con las manos. Un empujón más y el ansiado triunfo. Ahora lideraba una de las internas, había que buscar adherentes en el empresariado. El pueblo mucho no le preocupaba, como buen sanatero sabía que se lo meloneaba prometiendo el oro y el moro. Si no ganaba la interna de su partido, el "esperanza" se presentaría con una colectora. Ya estaba preparado, para ser "una salida necesaria para los problemas que aquejaban a la nación y demás está decir, a él mismo". ¿O él no formaba parte de la nación?

J. C. Conde Sauné


   

sábado, 3 de agosto de 2013

Poema N° 61 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


UNA NOCHE, LEYENDO A CÉSAR VALLEJO

Hermano de dolor y sufrimiento,
me duelen tus huesos tibios esta noche,
casi al filo de la madrugada
y con una aurora por soñar.
Aquí en el sur, como en París,
las noches tienen un extraño artificio.
Una cansada rutina
de fantasmas sombríos,
que entre las sombras señorean.
También aquí, la esperanza
es un espejismo hiriente
y tus poemas un bumerán
que me devuelven los días,
en que aún era niño
y creciendo creía...
¡Oh César, es tarde!
Y mañana habrá que levantarse,
temprano, para ir a trabajar.

J. C. Conde Sauné

martes, 30 de julio de 2013

Tengo dos CD con los "Nocturnes" de Chopin interpretados, de manera sublime, por la pianista turca Idil Biret. Cada tanto, cuando los escucho, me envuelve una rara melancolía. Más aún en el invierno, en la penumbra del atardecer. Pero, extrañamente, esa melancolía me hace sentir bien. La música como la poesía, su prima hermana, me colocan en el centro del universo y viajo por sus inmediaciones y vuelvo a mi sillón, al lado de la ventana. Detengo mis fantasías. Ahora estoy viendo, por el visor de la puerta de entrada, la luz del pasillo exterior que se enciende. El nene de los vecinos, del departamento de al lado, corretea y emite un chillido de júbilo; es su grito de guerra cuando la madre lo lleva de paseo. Se oye la voz de ella, muy queda: "cuidado...despacio...no corras". Sonrío satisfecho, yo ya he paseado. Me levanto del sillón, para preparar el mate vespertino. ¿Qué pensaría Chopin, si me viera tomando mates, de mis costumbres gauchescas?
J. C. Conde Sauné

viernes, 26 de julio de 2013

"Las noches de Cabiria",del año 1957, de Federico Fellini, es una de las películas de él que tenía pendiente de ver. Y el tiempo no le ha hecho mella, como los buenos vinos le hizo bien el lapso transcurrido. Giulietta Masina (Cabiria), hace el papel de una prostituta y no obstante el buen elenco con el que contó Fellini, es la figura del filme. Las desventuras de Cabiria, timada por amantes, hacen que uno quiera a este personaje digno de compasión. Y el filme, a pesar de ser crítico y por momentos corrosivo, no deja de ser piadoso para con sus personajes; dejados al costado del camino en una sociedad donde cuentan los triunfadores.
Acompañaron a Masina, con muy buenas actuaciones: F. Perier, Franca Marzi, Aldo Silvani y Amadeo Nazzari, entre otros. Primeros días, de un nuevo año, con este buen regalo para los sentidos.
7-01-2009   *   J. C. Conde Sauné         

miércoles, 24 de julio de 2013


Trago a corto
                    mi ginebra
escuchando Malandraca
                                      con Pugliese:
sonido singular
que arrebata el corazón.

J. C. Conde Sauné

sábado, 20 de julio de 2013

Cuando comencé a escuchar jazz, en mi adolescencia, a el violín no lo tenía presente en su música. Tomé conciencia de ese instrumento cuando, en uno de mis trabajos, Laura una de mis compañeras me manifestó que era hija de Hernán Oliva (1913-1988); un gran músico del cual tenía conocimiento, pero había escuchado muy poco. Laura me oyó hablar de jazz con alguien y me dijo: te voy a traer un disco de mi padre para que lo escuches. Era un LP (disco de vinilo) que me gustó mucho; después se lo devolví sano y salvo como me lo había recomendado. Busqué en las casas de discos y lo único que conseguí fue una cassette de él; luego esta se averió y me quedé sin nada. Ahora, por suerte, se puede encontrar algo en "You Tube".
En la historia del jazz, siempre se consideró al violín como un instrumento prescindible. Se criticó a algunos músicos al hacerse acompañar por cuerdas, entre ellos a: Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Stan Getz, Chet Baker y Artie Shaw. Pero yo me acostumbré a sentirlo en el jazz y tengo varias grabaciones de Stéphane Grappely, Ray Nance con Ellington, Jean Luc Ponty y Joe Venuti. Me detengo en este último, poseo un CD con el cual me deleito frecuentemente: Joe Venuti - Eddie Lang (guitarra). Es un CD doble difundido por "Trumpets of Jericho -History". El primero es una grabación del guitarrista Charlie Christian, con la orquesta y pequeños grupos de Benny Goodman; comentaré en otra oportunidad esta notable joya del jazz. De Giuseppe "Joe" Venuti (1906-1978), hijo de inmigrantes italianos nacido en Filadelfia, se puede decir que fue, a parte de un gran violinista, el primero de importancia en el jazz. Hay que agregar, también, a Eddie South (1904-1962), pero hay poco material grabado de su obra. En el CD de Joe Venuti con Eddie Lang (su verdadero nombre Salvatore Massaro), hay dieciocho temas de un swing impresionante:  "Black And Blue Botton", "Stringin' The Blues", "Wild Cat", "Sunshine" (él y Eddie Lang solos), "Goin' Places", "Doing' Things" (se agrega Arthur Schutt -piano), "Kickin' The Cat", "Beatin' The Dog", "Cheese And Crackers" (en estos tres se incorpora Adrian Rollini (saxo bajo, goofus y hfp), "Penn Beach Blues", "Dinah", "The Wild Dog", "Sweet Sue, Just You", "I've Found A New Baby", "I'll Never Be The Same", "Little Girl", "The Wolf Wobble" y "Raggin' The Scale". En estos últimos temas se incorporan alternándose: Don Murray (cl - b), Frank Signorelli (p), Justin Ring (cymbal), Rube Bloom (p), Jimmy Dorsey (cl - as -b), Joe Tarto (b), Harold Arlem (canta "Little Girl"), Lennie Hayton (p - cel), Paul Graselli (dr), Adrian Rollini (bs -goofus - vib) y Phil Wall (p).
De mi discoteca, este registro es uno de los que más quiero; me gustaría encontrar, algún día, alguno de Hernán Oliva. Ya que, gracias a él y a Laura, mi oído ya se habituó al violín en el jazz.
J. C. Conde Sauné    

martes, 16 de julio de 2013

EL MONO QUE LLEGÓ A SER PRESIDENTE

 
No es que el hombre descienda del mono. Es que sigue descendiendo.
SOFOCLETO (Sinlogismos)
 
Había una vez un mono, un poco más listo que los demás. Dije listo, no preparado o con talento. Sabía sonreír mostrando todos los dientes, palmeaba a los monitos chiquitos en la cabeza y sobre todas las cosas jugaba al fútbol, deporte nacional y popular por excelencia. No era gran cosa con el balón, más bien un tronco, pero hacía monerías y eso a la tribuna le gustaba. Era galante con las monas y sabía como acicalarse para tener imagen. Convenció a los demás monos, que era el elegido. Hubo una oposición suave a su cometido, se sabe que los monos son muy conservadores y para lo único que usan la izquierda es para masturbarse (o hacerse la del mono, hablando mal y pronto).
El día de la elección llegó y ganó por un amplio margen. Ya en el poder, vendió casi toda la jungla. No dejó yacaré con piel, ni león con melena. Los monos en edad de retiro, continúan trabajando, como monos, para comprar una mísera banana. Pero lo siguen adorando, dicen que lo van a reelegir, por su carisma y su desfachatez. ¡Al fin y al cabo son monos y las monerías los llenan de felicidad!
 
J. C. Conde Sauné     

jueves, 11 de julio de 2013

P. D. James trabajó, durante varios años, en el departamento de policía británico y en el de derecho penal. Por lo tanto, cuando escribe sus novelas policiales, corre con ventaja; además de ser una notable narradora. Me atrae y envidio, aunque mi envidia es sana, su manera de bosquejar primero y luego armar la trama. Es como si alguien preparara la escena, donde se va a presentar una obra. En la novela que acabo de leer, otra más de ella, "Muerte de un forense" (editada en Chile por "Ediciones B"), el hecho acontece en el laboratorio de criminalística del forense. Es como aquel viejo dicho: "en casa de herrero cuchillo de palo". Allí es asesinado un forense, el doctor Edwin Lorrimer, en su propio despacho de jefe del laboratorio. Era un hombre no muy querido por sus colaboradores. Cuando interviene Adam Dalgliesh, jefe de detectives del Scotland Yard, se encuentra con un grupo de sospechosos que no va más allá del laboratorio. Asimismo, con más de uno había tenido una reyerta, porque era muy exigente y petulante en su trabajo. Este laboratorio forense, ya venía investigando un crimen previo de una chica que aparece asesinada en un descampado y es allí donde la investigación debe descartar, alguna conexión con el crimen posterior. Dalgliesh conoce su oficio y va armando su rompecabezas. La novela me resultó muy interesante, aparte de relevante, por la descripción del laboratorio forense y de cómo se manejan las  pruebas. Además, en ese círculo cerrado, desaparece una hoja de la guía de trabajo, que llevaba Lorrimer anotada, en un cuaderno, la pesquisa del crimen de la joven; anotaciones que pueden resultar importantes por los horarios en que se efectuaron. En la novela hay un crimen más, pero el detective-poeta ya tiene el caso casi resuelto. Como decía Tolstoi al referirse a los poetas, que no se detenían en una sola observación porque veían un todo antes que lo particular.
J. C. Conde Sauné

jueves, 4 de julio de 2013

Poema N° 34 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


Malenka:
es una manera   
de amarte amando
                            venerar tus días
                             incrustarme en tus horas
las que llueven
hacia adentro.

navegás por toda mi sangre
y me aferro a esto incierto
de no preguntar si existís.

tu existencia
prevalece en mis sentidos.                                   

J. C. Conde Sauné

sábado, 29 de junio de 2013

Estuve viendo en "You Tube", unos dúos de magníficos pianos: Tommy Flanagan - Billy Taylor,   John Lewis - Billy Taylor y Dick Hyman - Billy Taylor. Disfruté las interpretaciones de estos grandes pianistas, que parecen haber tocado juntos toda la vida y a Billy Taylor adaptándose a estilos tan distintos como el de Tommy Flanagan, John Lewis y Dick Hyman; pero todos en la línea clásica del piano europeo, salvo Lewis con alguna reminiscencia del Harlem-Blues. Al costado, en la guía  de los videos, me encontré con uno de Thelonious Monk interpretando "Blue Monk" en Oslo (Noruega - año 1966), con un cuarteto integrado por él en piano, Charlie Rouse (saxo tenor), Larry Gales (bajo) y Ben Riley (batería). Tengo esta grabación en un CD, pero ahora al verla en vivo uno experimenta algo distinto que no tiene explicación. Al escuchar el solo de piano de Monk, pareciera a primer oído, haber quedado detenido en el tiempo. Más si se lo compara con la técnica pianística de Billy Taylor, Dick Hyman o Bill Evans. Monk usa, a ratos, de manera imprevista el "stride" (llamado también Harlem stride o estilo Harlem), que consiste en los característicos saltos que da la mano izquierda al tocar, lo que entonces se llamaba, "vamp bass" (porque hacía el efecto de un contrabajo), alternando potentes notas en el tiempo débil del compás, por lo general en octavas, décimas u otros intervalos y acordes en el tiempo fuerte.  La mano izquierda daba saltos rápidos, generando impulso y ritmo al swing. Es una técnica que usaron, allá por el año 1920, pianistas como James P. Johnson, Fast Waller y Lucky Roberts, entre otros; más acá en el tiempo, en ocasiones, Duke Ellington y Art Tatum. Pero en Monk todo es a simple oído, porque fue un arquetipo del jazz moderno y volvió a emplear el "stride" con frecuencia, pero con una variante muy personal que puede ser calificada como "stride with a limp" (salto al descuido), pero incorporando desplazamientos rítmicos y estructuras irregulares que lo vuelven imprevisible.
Mi oído, formado en la escuela europea, devoto de los músicos que la introdujeron en el jazz, siente al escuchar a Thelonious Monk que dio un "stride" más hacia el futuro y me apasiona igual; como fiel aficionado del jazz que soy.
J. C. Conde Sauné   

viernes, 21 de junio de 2013

Hace más de un mes que tecleo, en la "notebook", con una sola mano. Me caí, al meter el pie en el hueco de una baldosa que faltaba en la vereda y me fracturé el antebrazo izquierdo. Fractura del húmero, me dijo la traumatóloga que me revisó y vio la radiografía. Cuando me colocó la férula, que previamente había comprado mi esposa, por indicación del médico de guardia del sanatorio que me examinó  y vio, con anterioridad, la placa que me mandó a sacar; le dije, ahora soy el manco. ¿De Lepanto, me preguntó ella sonriendo? Ojalá lo fuera, le contesté, tendría en mi haber "Don Quijote". Volví a su consultorio, tres semanas después con otra radiografía. Me dijo que tenía que llevar todavía el cabestrillo, pero me consoló diciéndome que la placa mostraba el antebrazo mejorando. Me recomendó unos ejercicios, para ir acomodándolo un poco.
Cuando esperaba mi turno, para sacarme la primera placa radiográfica, había un tendal de tullidos de todas las edades. Entre ellos, una nena de diez años con el dedo índice quebrado y un muchacho con un golpe en el entrecejo y una venda que le cubría una herida en la frente. Este último me contó, que lo suyo no había sido una caída o un accidente; sino víctima de un asalto, a las cinco y media de la mañana, cuando iba a trabajar. La niña, según la madre, jugando en el recreo de la escuela. Pensé que éramos los representantes de las tres edades: la pequeña que estudia y juega esperando un futuro próspero, el muchacho que asume su trabajo con un doble riesgo laboral y yo que tengo la osadía, aparte de escribir y chismear, de transitar las escabrosas veredas de Quilmes-Este.
J. C. Conde Sauné   

martes, 18 de junio de 2013

¿Dónde nace tu estilo o mejor dicho, tu línea de tango, gran Osmar Maderna? Se dice que empieza con Miguel Caló, aunque un poco adormecida, en "Elegante papirusa" o Sans Souci"; o recién con tu orquesta y "Concierto en la luna" y "Lluvia de estrellas" y "Escalas en azul". Yo diría que tu estilo siempre vivió con vos, tierno Saint-Exupéry  del tango; como cuando amanecías con los dedos en el piano, un poco a la manera de Orlando Goñi y Oscar  Peterson. Pero, para qué buscar analogías, si lo tuyo es distinto y tan distinto que abriste un nuevo camino en el tango. Esa vertiente por la que vinieron: Atilio Stampone, José Colángelo y Osvaldo Berlingieri, que soñaron con tu mismo cielo de melodía.
Hoy cuando escucho tu orquesta, adaptada a los nuevos registros de la técnica, pienso, lo poco que necesitaban los músicos de tu talla para hacer buenas orquestaciones: "Loca bohemia", "El bajel", "Inspiración", "La cautiva" y "Ahí va el dulce"... y acá me queda el sabor amargo de no haber visto nunca a tu orquesta. Quizás porque era muy pibe o porque yo, también entonces, miraba el cielo buscando compases distintos entre las estrellas; cuando la noche era tan tenue que hasta mi corazón latía con ella.
J. C. Conde Sauné 

viernes, 14 de junio de 2013

Hoy con Malen visitamos la muestra, referida Julio Cortázar, en el Centro Cultural Recoleta. Recorrerla y mirar las fotos y muchos de los textos que había leído, fue como reunirse con un viejo y lejano amigo, al que uno ha tratado sólo a través de su obra. Ya dije, en alguna oportunidad, que a Cortázar lo vi en el año 1973 caminando por la Avda. Córdoba, lo saludé y él me respondió de manera atenta y entrañable. Ahora pienso que pasaron 31 años de ese encuentro, que revivo observando esta muestra. Me llamó la atención, un escrito sobre las pesadillas que le ocasionaban los cuentos de Poe leídos en su niñez. Recordé la angustia que   me provocaban, algunos tangos que escuchaba siendo niño, como por ejemplo "Sus ojos se cerraron" y también "Toda mi vida", cuando llegaba a esa parte que decía: "es tan poco lo que falta/ para irme con la muerte/ ya mis ojos no han de verte/ nunca, nunca". Me parecía terrible el destino de ese hombre abandonado por la amada y en trance de morir...
Me sorprende el tiempo que pasó, desde aquel encuentro, absorbido por los trabajos para poder vivir y quizás, cierta indolencia mía; pero, a veces, es muy difícil trabajar, dejar un tiempo para escribir y encima tratar de editar algo. Esto lo digo referente al elogio de Cortázar, que si yo publicaba algún cuento siempre le gustaría leerlos. Lamento esa deuda con él, tengo alrededor de 50 cuentos escritos y 4 cuadernos de poesías, que creo muy publicables. Veré que hago de aquí en adelante.
Me gratificó recorrer esa muestra con Malen y reencontrarme con ese amigo, al que vi personalmente una sola vez, pero al que aprecio a través de sus libros. Dejé expresado algo de eso, en un cuaderno que allí había para los visitantes.
11-08-2004   *   J. C. Conde Sauné  

martes, 11 de junio de 2013

Cuando vi, años atrás, "Sacrificio" de Andrei Tarkovski mucho no me había entusiasmado; al verla de nuevo , tengo la misma sensación. Pienso que es un ensayo o bosquejo para una película posterior. En toda obra artística siempre, lo dije otras veces, tiene que haber una complicidad del que mira o lee esa obra.
"Sacrificio" (coproducción anglo-franco-sueca) del año 1986, año en que muere Tarkovski, con guión y dirección a su cargo; cuenta con un grupo de grandes actores: Erland Josephson (Alexander), Susan Fleetwood (Adelaide, esposa de Alexander), Allan Edwall (Otto), Tommy Kjellqvist (Gossen, hijo de Alexander) y Guorún S. Gisladóttir (María, sirvienta de la casa) en los roles principales. El comienzo del filme es prometedor, Alexander le transmite a su hijo el amor hacia la naturaleza, contándole un cuento sobre un árbol arruinado que un monje regó todos los días haciéndolo revivir. La sublime "Pasión según San Mateo" de Bach, como fondo musical. Luego hay escenas oníricas o soñadas de un posible fin del mundo, justo cuando Alexander se reune con algunos amigos para festejar su cumpleaños. Allí, con ellos, polemiza sobre los adelantos tecnológicos que no concuerdan con la decadencia ética de la civilización. En esa fantasía o sueño, que sigue al festejo, se avecina una nueva guerra mundial y a partir de ahí todo se torna caótico. Otto, un cartero que le trae un telegrama, se incorpora a ese cumpleaños y le sugiere a Alexander que, para salvar a la humanidad, tenga sexo con María, su sirvienta, que según él tiene poderes sobrenaturales. ¿Ironía o burla? Lo único que se podría tomar como lógico es el final de la película, que obviamente no voy a contar.
Esta realización de Tarkovski ganó cuatro premios en el festival de Cannes en 1986. De Tarkovski, aparte de "Sacrificio" que no me convenció (tampoco a mi cinéfila esposa), vi "La infancia de Iván" 
(1962) al que considero uno de los mejores filmes de todos los tiempos y "Solaris" (1972), tomado de un texto de Stanislaw Lem, que tampoco me atrapó. En un artículo de Quintín sobre Lem, que leí en "Perfil-cultura", él comentaba que a Lem tampoco le gustó lo que Tarkovski hizo con su libro.
Espero que mi amigo, el del regalo, no se ofenda por mi comentario. Pienso conservar este DVD ,entre mis pertenencias, como muestra de su afecto. Mi madre solía decir que a caballo regalado no se le mira los dientes, porque era de mala educación; pido perdón, entonces, por este despropósito.
J. C. Conde Sauné     

jueves, 6 de junio de 2013

Poema N° 33 ( Cuaderno IV ) * Los mitos

 
cuatro años
                  vinieron
                              a buscarme
juntados como
                       el verdín
                                    bajocordón
me encontraron de pie
                                   sin brazos
con una autodefensa
                                confusa
viví esperando siempre
                                    estos cuatro gritos
                                    acumulados sin voz
                                    en susurro como
                                    esotérica actitud de amantes
                                    y
la consecuencia: malenka.

J. C. Conde Sauné






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viernes, 31 de mayo de 2013

Leí otra novela de P. D. James, "Cubridle el rostro" editada por EDHASA en Barcelona. Nuevamente el detective, del Scotland Yard, Adam Dalgliesh deberá abocarse a investigar un crimen en la mansión de la familia Maxie. Del hogar de madres solteras recomendarán como mucama, para esa casa, a Sally una mujer con un hijo pequeño. La señora Maxie necesitaba una ayuda para atender a su esposo postrado. Allí Sally terminará asesinada donde, aparentemente, le había caído bien a la dueña.
El estilo de P. D. James es fluido y conoce muy bien el oficio de narrar, además sus novelas no son simples ficciones policiales, siempre hay una trama social en ellas. Sally era una madre soltera, sin padre conocido, que tenía una historia y el detective-poeta Dalgliesh se tomará su tiempo para descubrir al asesino. Tiene una técnica muy similar al inspector Maigret de Simenon, que juega con la tensión interna del culpable. No me sedujo tanto esta novela como "Una cierta justicia" y "La sala del crimen"; porque a pesar de ser una novela corta, extiende hacia el final, con vueltas de tuerca, la tensión del relato demorando su resolución. Pero, no obstante, la sigo valorando como una gran novelista a la que es difícil dejar de leer.
J. C. Conde Sauné     

lunes, 27 de mayo de 2013

El crítico británico Stanley Dance denominó "mainstream", literalmente "corriente principal", en el jazz para designar a los músicos contemporáneos que lo practicaban sin rótulos; atentos a su evolución, pero plenamente conscientes de sus raíces. En este sentido se han incluido, entre otros, a músicos como Gerry Mulligan, Buck Clayton, Coleman Hawkins, Urbie Green, Clark Terry, Benny Carter, Bob Brookmeyer, Stan Getz, Serge Chaloff, Zoot Sims y Bill Evans. Algunos de ellos, inclusive, incorporaron en sus arreglos influencias de la música clásica europea; como, por ejemplo, Gerry Mulligan o John Lewis, pero conservando su esencia. El jazz es una música que siempre sorprende.
J. C. Conde Sauné   

martes, 21 de mayo de 2013

MALANDRACA


Tango transversal a todo pique
y un suburbio enardecido,
en los trazos cortos y largos
del compadre a varios planos,
en el reaje,
bailándose la vida.

J. C. Conde Sauné

sábado, 18 de mayo de 2013

Oliverio Girondo decía: "No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio". Es cierto, con algunas excepciones. A veces, repaso hojas escritas que encuentro y no me acuerdo qué diablos pretendía hacer con ellas. Misceláneas, plan de cuentos (aunque a éstos los tengo identificados con un epígrafe arriba de las hojas), esbozos de poemas o notas para mi Breviario, vaya uno a saber. A pesar que ahora, más ordenado, escribo en cuadernos; algunas de esas hojas todavía persisten. Son  obstinadas y no quieren sucumbir. Y resisten, aún, la implacable crítica del cajón de mi escritorio.
¡Loadas ellas, son parte de mi vida!  
J. C. Conde Sauné

sábado, 11 de mayo de 2013

Poema N° 32 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


También soy mito:
algo transparente y desusado,
un vacío sensible,
una mente formada de cenizas,
unos pies que sienten la fuga.

Tampoco soy yo:
alguien ocupa mi alma,
bebe mi conciencia,
fustiga mis sienes,
diluye mi nombre.

Cara recelosa y hostil
me dieron, con ojos arcaicos,
y un sentido que amaba:
el perfecto: acontecer: poesía.

J. C. Conde Sauné