sábado, 31 de agosto de 2013

Afirmaba Blas Pascal en sus "Pensamientos": "Jamás he podido volver a juzgar una cosa, exactamente como la había juzgado. Ni pude juzgar de mi obra, mientras la componía. Es necesario que haga como los pintores, y que me aleje, pero tampoco demasiado. ¿Cuánto pues? Acertijo".
Al leer esta frase de Pascal, siento que la creación literaria exige cambios constantes. Por eso al volver la vista hacia atrás, aún sin alejarnos bastante como dice él, nuestra mirada es distinta. Quisiéramos retocar o reescribir de nuevo todo como hacía Flaubert; al que le decían maliciosamente que era un ebanista más que un escritor, porque se pasaba puliendo todo.
Pero lo que prevalece en uno, al menos yo lo experimento, es la perspectiva que va más allá del que escribe; la visión de un todo, si es posible. Siempre se tiene la esperanza que lo escrito incite a reflexionar, aún cuestionando; es lo que ayuda al espíritu a estar alerta con lo que nos repele en la vida cotidiana. Cuando a Faulkner le decían que sus novelas eran muy pesimistas, el respondía: "haga lo que yo hago, no lo que escribo". Uno al escribir cree que pone un espejo en el papel, para que alguien se vea reflejado. La literatura es ilusión creativa, atraviesa todos los aspectos imaginativos y aún siendo fantástica, hay visos de la realidad habitual. Y concluyo, coincidiendo con lo expresado por William Faulkner: "haga lo que yo hago, no lo que escribo".
J. C. Conde Sauné   

martes, 27 de agosto de 2013

Se puede decir que Fats Waller, fue el primero en introducir el órgano en el jazz y lo hizo, en sus comienzos, con un órgano de tubos de los que se usan en las iglesias. Él mismo confesó, que uno de los momentos más importantes de su vida, fue tocarlo en la catedral de Notre-Dame en París. Clare Fischer decía que era difícil hacer swing con un órgano así, porque en su ejecución rítmica la distancia es de casi medio "beat" atrás. Cuando apareció el órgano eléctrico, más pianistas se animaron a ejecutarlo: Count Basie, Wild Bill Davis, Mil Buckner, Dick Hyman, Carla Bley y Keith Jarrett; entre otros posteriores. Pero el que le dio su preponderancia fue Jimmy Smith, que apareció en los años 50 y lo hizo con una importancia jazzística de gran calibre, en sus comienzos. Después decayó su ímpetu creativo y realizó grabaciones comerciales de menor importancia. Tengo sólo tres grabaciones de él, en discos de vinilo: con una orquesta y algunos temas recuperables, otro con temas de Fats Waller con un trío (que se deja escuchar) y el mejor para mí, "Jimmy Smith's-Houseparty" de 1957/58; difundido por "Blue Note", el legendario sello creado por Alfred Lion, con estos ejecutantes: Jimmy Smith (órgano); Lee Morgan (trompeta); Curtis Fuller (trombón); Lou Donaldson y George Coleman (saxos altos); Tina Brooks (saxo tenor); Kenny Burrell y Eddie McFadden (guitarras); Art Blakey y Donald Bailey (baterías). Con cuatro temas solamente: "Au Private" (Charlie Parker), interpretado por Jimmy Smith, Lee Morgan, Lou Donaldson, Tina Brooks, Kenny Burrell y Art Blakey. Para escucharlo una y otra vez. Prevalecen los solos de Smith, Morgan, Donaldson y Kenny Burrell (15:09 para el recuerdo); "Lover Man" (R. Ramírez) 6:59 y aquí están Smith, Donaldson, Eddie McFadden y Donald Bailey, con todos al tono, pero el solo en saxo alto de Lou Donaldson es para la historia del jazz; "Just Friends" (S. Lewis-J. Klenner) 15:15, a la carga Smith, Morgan, Fuller, Eddie Mc Fadden y Bailey, un momento brillante, sacándose chispas el sexteto con muy buenos solos; "Blues After All" (K. Burrell) 6:06, cierran con sus sonidos este magnífico LP, Smith, Morgan, Fuller, Coleman, Burrell y Bailey. Hay en este registro imaginación creativa y audacia. Smith extiende las notas más allá de lo posible, para equiparar la trompeta discursiva de Morgan y el vibrante sonido de Donaldson y tratando de no quedar opacado por los "rolls" de Art Blakey.
Cada tanto enciendo mi viejo y querido "Ken Brown", para escuchar estas joyas que tengo en discos de vinilo.
J. C. Conde Sauné    

jueves, 22 de agosto de 2013

LA RICHMOND DE ESMERALDA


Te soñamos viva, porque algún día
sabíamos que serías nada y entre
la nada y los recuerdos, sólo algún
resto o jirón de tango en tus paredes;
que ahora nos parecen decir que la
vida pasa y las circunstancias son otras,
porque lo del viejo Heráclito y el río
que no es el mismo dos veces, como
tampoco es cierto que tu vereda
y ubicación física derriben el tiempo
que no es un niño como muchos suponen,
aunque suele jugar con sus peones.
¿Si nos asomamos a la ventana,
volveremos a ver a Gobbi, a Francini
y al Salgán de entonces?
Alguien me dice que la imaginación
es una zorra tramposa,
capaz de cualquier imposible.
Pero nada se nos ocurre para trampear
a la realidad, porque los escombros
y el polvo desprendido del revoque,
que flota en el recinto,
es sólo un humo, tan humo, tan volátil
como impotente para vencer al tiempo
en un papel y a pesar de
Heráclito, ese otro zorro...

J. C. Conde Sauné

sábado, 17 de agosto de 2013

Cuando trabajaba en la "Editorial Abril", siempre me daban las revistas que allí se editaban. "Claudia", revista femenina, publicaba constantemente un cuento. En uno de sus números, me encontré con uno que me gustó mucho; aunque ahora no recuerdo su título. Pero sí a su autor, del que luego procuré encontrar algún libro. Sólo conseguí, en aquel tiempo, "Libro de los casos" de Ángel Bonomini editado por "Editorial Sudamericana" (1975). Este tomo que volví a leer para comentarlo, porque creo que es un autor que merece recordarlo, consta de 30 cuentos breves de un nivel relevante. De ellos resalto: "Los cielos de Rosarito" (la chica que había nacido con los párpados transparentes), "La realidad y el cordero" (el muchacho que presumía que la realidad existía fuera de los seres vivientes y quería verificarlo), "El jaulero de San Isidro" (el hombre que se paseaba con una jaula vacía y simulaba ser un pájaro), "Roque, el plátano" (el que fingió ser un árbol para escapar de la fiebre amarilla), "El reo" (alguien inocente, que se autoincrimina para aliviar la conciencia del juez que lo declaró culpable). Con el rótulo de "Dos casos ceremoniales", dos cuentos más para valorar, se cierra este libro: "El matrimonio Amprubí" (una pareja de vida muy estructurada que planeaba todo) y "La caída de la casa de Barro) (una familia dispuesta a exaltar la tradición argentina, sin aceptar competidores). Los cuentos reunidos en este volumen, de Ángel Bonomini, son a todas luces dignos de su lectura. Su laconismo narrativo merodea entre lo absurdo y lo fantástico. Hay además, ironía mordiente, delirio y hasta una piadosa misericordia con sus personajes. La diferencia con otros cuentistas fantásticos, como Cortázar o Buzzati, que mientras éstos transforman lo real en algo quimérico promediando el relato, Bonomini lo instala de entrada.
Ángel Bonomini había nacido en Buenos Aires en 1929 y murió en 1994. Fue cuentista, poeta y crítico de arte; sostenía que la memoria no es más que un recurso para crear una ficción. Tengo otro libro suyo para releer y hablar de él, "Más allá del puente"; edición póstuma de 1996.
J. C. Conde Sauné    

martes, 13 de agosto de 2013

"Memorias de Antonia" (1985) con guión y dirección de la holandesa Marleen Gorris, es otro de los maravillosos  filmes que vimos. La coproducción es de Holanda, Bélgica y Reino Unido. Cuenta con actores, que vienen como anillos para los dedos de los personajes: Willeke Van Ammelroy (Antonia), Els Dottermans (Danielle) y Elsie de Brauw (Lara); entre los destacados.
Una historia simple, que se apodera de uno con las primera imágenes de la película. El día que Antonia presiente que va a morir, rememora los hechos más importantes de su vida. Recuerda el momento en que regresa, con su hija Danielle, a un pueblo de Holanda en donde nació. Encuentra a su madre moribunda, a su muerte se hará cargo de la campiña que ella poseía y llevan una vida, con su hija, contraria a las normas conservadoras del lugar. Antonia es viuda y un hombre, también viudo, le propone matrimonio diciéndole que necesita una madre para sus hijos; le responde que ella no necesita hijos. Danielle, su hija, utiliza a un muchacho del pueblo únicamente para quedar embarazada y cría sola a su hija; decidiendo luego, una relación de pareja con Lara. Antonia, tiempo después acepta, sólo como amante, al hombre que le había propuesto matrimonio anteriormente. Sortean los escollos de las costumbres pueblerinas, muchas veces hechas de apariencias y aseveran su manera de vivir, creando una familia que poco a poco es aceptada.
Relato  de corte feminista, pero sin caer en el panegírico, nos deja este filme con un impecable guión y actuaciones sobresalientes; otro obsequio emotivo.
J. C. Conde Sauné  

miércoles, 7 de agosto de 2013

UN "ESPERANZA" QUE SE PREPARA PARA SER CANDIDATO A ALGO


Me gusta lo difícil; nada más difícil que el ocio; me gusta el ocio.
MACEDONIO FERNÁNDEZ (Papeles de Recienvenido)

Tomás Ansias no tenía nada. Ni plata, ni como ganarla y menos que menos, ganas de trabajar. Entró en uno de los partidos mayoritarios y apechugó pegando carteles y repartiendo panfletos; también manejando el camión que llevaba crédulos, a las arengas de los dirigentes encumbrados. Doctorados en ociosidad. Poco a poco fue ganando la confianza de los caudillejos y ascendió a puntero político, con sueldo de ñoqui en una repartición oficial. Eso le sirvió, para comprarse algo de buena ropa y conquistar alguna que otra mujer vistosa, posiblemente conectada con la farándula. Empezó a frecuentar reuniones, donde había también algún rastacuero e ir a cualquier programa de televisión, así fuera el más cholulo y procaz; la cuestión era aparecer en la pantalla. Sin pensarlo mucho, ganó consenso en su partido a fuerza de intrigas y componendas. Llevando y trayendo chismes y acumulando un buen bagaje de conexiones con el poder, se fue arrimando a la cúpula. Estaba casi allí, podía tocar la candidatura con las manos. Un empujón más y el ansiado triunfo. Ahora lideraba una de las internas, había que buscar adherentes en el empresariado. El pueblo mucho no le preocupaba, como buen sanatero sabía que se lo meloneaba prometiendo el oro y el moro. Si no ganaba la interna de su partido, el "esperanza" se presentaría con una colectora. Ya estaba preparado, para ser "una salida necesaria para los problemas que aquejaban a la nación y demás está decir, a él mismo". ¿O él no formaba parte de la nación?

J. C. Conde Sauné


   

sábado, 3 de agosto de 2013

Poema N° 61 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


UNA NOCHE, LEYENDO A CÉSAR VALLEJO

Hermano de dolor y sufrimiento,
me duelen tus huesos tibios esta noche,
casi al filo de la madrugada
y con una aurora por soñar.
Aquí en el sur, como en París,
las noches tienen un extraño artificio.
Una cansada rutina
de fantasmas sombríos,
que entre las sombras señorean.
También aquí, la esperanza
es un espejismo hiriente
y tus poemas un bumerán
que me devuelven los días,
en que aún era niño
y creciendo creía...
¡Oh César, es tarde!
Y mañana habrá que levantarse,
temprano, para ir a trabajar.

J. C. Conde Sauné