viernes, 27 de febrero de 2009

"Las imágenes de los sueños y la imágenes de la memoria tienen sonido. Con el cine nos dimos cuenta que las imágenes tienen música. Con la música sucede algo más antiguo y más íntimo: cuando te toca realmente, puedes inventar tus propias imágenes y soñar cosas que no sabías que ibas a soñar.
La música es como una selva: tiene límites, pero no los conocemos (...) porque la música es la memoria de los sueños".
Estas son impresiones de Leandro "Gato" Barbieri, encontradas en la contratapa de un viejo disco de vinilo (LP).
J. C. Conde Sauné

miércoles, 25 de febrero de 2009

EN EL BONDI ( 11 ) Memorias de un pasajero


El 17 se fue llenando, al salir de la zona de Recoleta y quedaba sólo un asiento desocupado. Subió una señora, cuarentona, con un adolescente. La mujer, al sacar el boleto, se le cayó una moneda y el muchacho no hizo, ni siquiera, un ademán de recogerla, sino que corrió a sentarse. La mujer, tambaleando, trató de tomarla pero no podía; un señor solícito se la alcanzó. Ella sacó el boleto y fue hasta donde estaba sentado el púber. Se podría pensar que le daría el asiento a la madre, pero no. Ésta le preguntó: ¿estás cansado mamita? El grandulón, despatarrado en el asiento, asintió moviendo la cabeza en signo afirmativo, mientras masticaba un chicle y se rascaba, con poco disimulo, el escroto. Cuadras más adelante bajaron, no sin antes la madre tocarle dos veces el hombro para sacarlo de la modorra.
Ya el 17, pasando Avellaneda subió otra mujer con la hija adolescente y la escena se volvió, casi a repetir, en el único asiento desocupado que había, se sentó la chica. Cuando bajaron en Wilde, la madre se agachó, en la vereda, para atarle los cordones de las zapatillas, mientras la chica sonreía al sol de la tarde. Cronista, recolector de anécdotas al fin, recordé que una vez venía en un colectivo y le dí el asiento a una señora embarazada y esta dejó sentar a su hijo como de 14 ó 15 años. La sangre franco-hispana, bastante calentona, se me subió a la cabeza y le dije a la señora: te dí el asiento a vos, si lo dejás sentar a tu pibe que ya les llegan al suelo, me quedo sentado yo. La mujer, un poco sonrojada, instó al chico: dejame sentar mamita.
¡Qué festín se harían Freud, Lacan, Piaget o Gesell, si viajaran en bondi hoy en día!
J. C. Conde Sauné

martes, 17 de febrero de 2009


Como digo a menudo, leer lo deseado es infrecuente y azaroso. Encontré en las mesas de saldos, una antología esencial de Silvina Ocampo. Siempre había leído cosas sueltas de ella y por una razón u otra la fui dejando de lado; por suerte, aclaré que no tengo prejuicios literarios.
Su figura quedó siempre opacada por Borges y Bioy, su marido. En esta antología, Silvina Ocampo denota ser una creadora de fuste; hay verdaderas obras maestras en sus cuentos, ejemplos: "El corredor ancho del sol", "La propiedad", "Los objetos", "La boda", "La paciente y el médico", "El pecado mortal" y "Las invitadas".
Su poesía tiene lo diáfano y lo coloquial del primer Borges, que quizás la influyó. Destaco: "Epitafio de un náufrago", "La dicha", "Diálogo", "Sonetos en la línea de una mano", "Advertencias vanas" y "Espera".
Siempre me hago esta pregunta: ¿cuánto más le quedará a uno por leer, en el tiempo que resta?. A veces optando, este libro sí aquél no, sólo por intuición.
8-03-2005  *   J. C. Conde Sauné

lunes, 9 de febrero de 2009


El cuento "Verónica como pretexto", que estuve releyendo el otro día, todavía inédito, lo debo haber escrito a fines de 1969. Me sorprendió mucho cuando vi la película de Krysztof Kieslowski "La doble vida de Verónica". Obviamente, Kieslowski no leyó mi cuento y ni sabía quien era yo. En algún momento, años atrás, vista la película, intenté cambiarle el título por "Maricel como pretexto", pero lo estoy corrigiendo y voy a insistir con "Verónica como pretexto". La trama del film y el cuento son parecidas, pero no iguales. En el film, Kieslowski cuenta la vida de dos mujeres semejantes, Veronika y Veronique, una polaca y otra francesa, pero en latitudes distantes comparten enfermedades, gustos y pasiones. Era una película admirable, a mí me gustó mucho y reitero mi sorpresa, si bien la Verónica de mi cuento es sólo una que lleva una vida en dos lugares distintos, como en los sueños. En realidad, fue gestado a través de un sueño.Me agradaría publicarlo en el blog, aunque es un poco extenso, trato de publicar textos más cortos, facilitan su lectura. Pero tal vez me anime, no para competir con el maestro polaco; a esta edad me sigo considerando un alumno, de los grandes que iluminaron mi vida.
J. C. Conde Sauné

"Depuis qu'Otar est parti", difundida aquí con el título "Cartas de París", es un film de Julie Bertucelli.
En Georgia (ex-URSS), viven Eka, la abuela, con su hija Marina y Ada la nieta. Otar, el hijo, que es médico, partió a Francia en busca de un mejor porvenir; pero tendrá que trabajar en una obra y al caer del andamio, muere. Se interrumpen las cartas y el envío de algo de dinero a la madre. La hija y la nieta, le ocultan a la anciana su muerte y escriben las cartas en lugar de Otar.
Eka juntará algo de dinero, vendiendo una colección de libros y viajará con la hija y la nieta a Francia, quiere ver a su hijo. Allí, la directora del film, lo lleva a su desenlace. Con ese pequeño argumento, muy parecido al inolvidable cuento de Cortázar, "La salud de los enfermos", Julie Bertucelli arma una película hermosa. Esther Gorintin (Eka), comienza su carrera como actriz a los 85 años y aquí, a no ser por las buenas actuaciones de Nino Khomassouridze (Marina), Dinara Droukarova (Ada) y el resto del elenco, se llevaría las palmas.
Julie Bertucelli, la responsable de esta joya, muestra en su legajo haber sido asistenta de dirección, nada menos que, de Bertrand Tavernier y Krysztof Kieslowski.
J. C . Conde Sauné

miércoles, 4 de febrero de 2009


"Le spleen de Paris" de Baudelaire, tomo de mi biblioteca el libro y vuelvo a leerlo. Estos 50 poemas en prosa, que Baudelaire había planificado en 100 y que la muerte lo sorprendió con el libro a medio armar; un título incierto y de los cuales, sólo algunos fueron publicados en revistas literarias, son una muestra del talento del gran Charles para crear imágenes poéticas con temas simples y casi banales como: "Le chien et le flacon". Entrañable y tan familiar para mí: "A une heure du matin". O "Les yeux des pauvres" que podría haber escrito Baudelaire, hoy, sentado en cualquier bar de Buenos Aires y mirando a través de una ventana.
En un anexo del libro de "poche" (planes y proyectos) dice Baudelaire: "¿Quién de nosotros no soñó una prosa particular y poética, para traducir los arrebatos líricos del espíritu, las ondulaciones del ensueño y los sobresaltos de la conciencia?".
¿Se comprende, porqué es uno de mis iconos en poesía?
8-10-2005    *    J. C. Conde Sauné