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miércoles, 29 de noviembre de 2023

¿Escribo mucho o poco?
¡O no escribo!
¡Ah fugitivo creador de lo ignoto!
Escritor, no tomas la lapicera para nada, sólo para lamentarlo...
Ahora soy estoico y me propuse escribir algo; aunque sea un poco todos los días. No puede ser que la lapicera, sólo sirva para anotar las cosas que tengo que comprar para comer o algo que falta en casa.
Tengo muchas lapiceras, que me regalaron distintos compañeros de las oficinas en que trabajé; algunos sabían que yo escribía.
Ahora estoy escribiendo, con una que me regaló el dueño de la penúltima empresa en que trabajé. No sabía que yo escribía; lo hizo porque era un buen empleado y me apreciaba y cuando vino  de un viaje me la obsequió.
J. C. Conde Sauné   



lunes, 19 de agosto de 2019

¿SOÑAR, Y NADA MÁS?

Una frase un guiño,
un giro alucinado de
la pluma, abuela materna
del procesador de textos;
de la fantasía cibernética,
del canto fugaz
del posmodernismo
o el posidiotismo, elijan.
Y el olor rancio de la sociedad
moderna, alocada y rugiente;
hundiendo sus narices en un 
hedor continuo a esmog y orines secos.
¡Soñemos, oh vieja pluma en 
tu vuelo audaz y en tu fácil
aleteo de putita alegre.
¡Soñemos, sí soñemos sólo eso!
J. C. Conde Sauné 

viernes, 29 de junio de 2018

DICHOS Y AXIOMAS PARA EL OLVIDO

* Dijo un ex-funcionario K: "Tomé todo lo que no era mío, sin sentimiento de culpa; ya que, una vez tomado, es mío".
* Salí una mañana a caminar, pensando que era entretenido. Pero sólo, entretuvieron a las suelas de mis zapatos.
* A propósito, el pato no usa zapatos. Siempre anda en patas y con las patas.
* Ahora, me olvidé de lo que iba a decir. Pero no interesa, era para el olvido.
* Chau, sigo tomando mates y mi lapicera está contenta. No le gusta que la usen en fruslerías.
J. C. Conde Sauné  

sábado, 10 de diciembre de 2016

DISCURRIR POEMÁTICO

Borges, postergado, decía:
ya se va a enterar el Sr. Nobel
lo que hacen con su premio.
Parafraseando yo digo:
ya se enteraran en el paraíso
o infierno de editores,
que no se quiere editar poesía.
¿Qué podemos hacer?
¿Escribir poemas eróticos,
basados en la vida de
alguna farandulera?
¿Poetizar la vida, de
algún zángano de escaño
o de un rascatripas
de guitarra eléctrica?
Duerman tranquilos Baudelaire y compañía;
me limitaré a leer, algunas cosas,
entre amigos y desconocidos;
y a bloguear
o ladraré a la luna, como
los perros de "Barrio de tango".
J. C. Conde Sauné

jueves, 6 de octubre de 2016

IDEAS PARA ESCRIBIR UN CUENTO

"Hay una idea que permanece solapada, quizás previamente oculta. Es como un enorme musgo que se va extendiendo y abre sus extrañas vetas... Hay que alimentar esa idea y dejar que se extienda y avance sigilosamente, hasta convertirse en algo sólido". El escritor pensaba y hacía planes. Al principio eran muy vagos y no muy persistentes. Fluían, permanecían, aunque luego se alejaban. Con el idioma no había problemas. Estaban muy lejos los días, en los que escribir una palabra era un sufrimiento. Las increíbles composiciones escolares, largando las palabras como venían, sin ton ni son; eran como irse al garete en cualquier punto y coma y la sintaxis una perra que mordía en cualquier giro idiomático. Ahora, por suerte, todo era muy fácil y hasta soñar y escribir eran un mismo juego. Por ejemplo, si uno quería escribir un cuento, no había más que buscar un personaje, ponerlo en alguna situación. Respetando claro está: la exposición-nudo-desenlace. (¿O ahora está pasado de moda y ya no se usa?) Y lograr un buen cuento. ¿Pero dónde encontrar un personaje? Cuando viajaba en el colectivo, esa mañana, rumbo al trabajo, se fijó en una mujer como de cuarenta años; de facciones vulgares, pero con unos ojos que le daban una insólita vida a ese rostro tan anodino. Imaginar a una mujer así, en un cuento, era casi problemático. Habría que colocar los ojos en un primer plano. Si tuviera el talento de Bergman y escribir fuera como filmar, pensaría que ella era Ingrid Thulin o Liv Ullmann y dejaría la lapicera (por no decir la cámara) como dos o tres minutos en esos ojos, mientras una sonata para piano y fagot de Camille Saint-Saëns jugaría entre las letras-imágenes. Sin embargo no había tiempo para detenerse en esa mujer. Ahora, entretanto miraba por la ventanilla, era un hombre caminando bajo la lluvia, hojeando tranquilamente el diario debajo del paraguas. Ese hombre, aparentemente, no tenía problemas, quizás miraba si había acertado la quiniela o si el loto lo había sacado de perdedor. Alguna vez, al escritor se le había ocurrido jugar al loto o al quini 6; sería la única manera, en caso de ganar una buena suma, de ocuparse únicamente a escribir y tener algo de tiempo para luchar con los editores, que como se sabe no son mecenas de las artes, ni están para hacer beneficencias con gansos que creen en la literatura. Hasta podría prescindir de ellos y crear su propia editorial. Habría que encontrar un nombre adecuado, como "Dimensión", "Aluvión" o algún otro terminando en "ión". ¿Distensión? Sí distensión, relajarse en el asiento del colectivo también era bueno, antes de llegar al trabajo y luchar con los análisis de cuentas que muy poco significaban para él y a los que dominaba más fácil que las palabras. Aunque para ser justos, era lo único que le había dado de comer. Una manera práctica, de cargar de combustión esa máquina que se llama cuerpo y que genera electricidad, a esa otra que se llama cerebro. Era una dependencia abyecta si se quiere, pero que, como algunas malas relaciones, había que conservarla. Sí, además en los lugares de trabajo había más de un personaje. Recordaba, por ejemplo, los extraños ritos y manías que tenían sus compañeros; aunque él tal vez tuviera alguno, pero habría que poner a otro escritor enfrente, para que a su vez los observara. Volviendo a las costumbres: recordaba, por ejemplo, a una chica, en el escritorio de al lado, que me hacía reír, porque a todas las palabras las interpretaba con un doble sentido; por lo general obsceno y yo tenía que aguantar la risa delante de un auditor o gerente. ¿Qué pasó? ¿Y esta transferencia de tercera a primera persona? ¿Es que el escritor se esta transformando en personaje? Sería una de las cretinadas más abominables, ya se sabe que toda anécdota autobiográfica, es una estafa para el lector; que no está para aguantarse onanismos intelectuales de ninguna índole. Sí, una sana y fresca recreación de la realidad, por más enferma y marchita que ésta se encuentre. Y darle a los lectores, esa savia generosa salida de nuestra imaginación.
¡Ah, la libertad creativa y con lo fácil que era escribir un cuento! Vista las circunstancias habrá que retractarse, y decir que esa idea que permanecía "solapada", se quedó ahí "solapa-na-da". Un fiasco de idea, la verdad, para el escritor de marras. ¿O amarrado?
J. C. Conde Sauné
      

lunes, 29 de febrero de 2016

"April is the cruellest month,..", manifestaba T. S. Eliot, en el  comienzo de su emblemático "The Waste Land". Pero para mí, el mes más cruel es Febrero. Cuando era chico, comenzaba Febrero y ya me ponía a pensar que, en un mes, había que ir a la escuela. Antes del primer grado, yo había aprendido a leer y escribir. Y la escuela, en mi ignorancia, me resultaba aburrida. Prefería seguir jugando y leyendo todo  lo que me gustaba. Ya grande, cuando trabajaba, sabía que en Febrero no quedaba nada del aguinaldo y tenía que esperar hasta junio.
Ahora sé, que ayer, pasó un año más en mi vida y tengo un año más. ¿Hay una razón para festejarlo? Aparte festejándolo, se toma conciencia de que hay un año menos. Pero no hay más remedio que hacerlo; las costumbres son las tradiciones. Y los festejos son un clásico, por eso con Malen nos mandamos unos buenos ravioles de ricota y unos vasos de sidra, con una botella que había quedado de la Navidad pasada; y unas frutas de postre.  Bien sencillo el festejo; una manera sabia, de no darle importancia al paso del tiempo. 
Prefiero hablar de eso y no hacer conjeturas, de cómo nos va a ir en el país este año. Eso se lo dejo a los periodistas expertos, economistas, encuestadores y demás avispados que, en ese rubro, tienen más imaginación que yo. ¡Bonne chance! Empecé en inglés y termino en francés. ¡Vaya hombre erudito, diría Borges!
J. C. Conde Sauné

lunes, 21 de septiembre de 2015

PRIMAVERA ESTÁS LLUVIOSA, PERO IGUAL TE QUEREMOS

Pasamos el invierno. ¡Otro invierno! Somos los campeones de inviernos pasados.
Retomamos un poco el impulso para llegar al verano.
Imaginamos que todo se va a arreglar. ¿Ingenuos?
Malgastamos el tiempo, mirando los noticieros y puteando de lo lindo.
Amagamos con tomarnos el bondi para otro país... ¡A Hungría no!
Verás que todo es mentira, que al mundo nada le importa. (Plagio un poco a Discépolo).
Estamos arañando Octubre. ¿Qué ocurriría en Octubre?
Recomenzamos la cuenta 1...2...3... ¿Llegaremos al KO?
Albricias! Nuestra calita tiene una nueva flor. A esta altura, algo es algo.
J. C. Conde Sauné 

martes, 17 de febrero de 2015

SEMÁNTICA TRASNOCHADA

argüir a la distancia
acumular palabras
sólo eso
y después
sentir que no se ha dicho
gran cosa
con las sibilinas palabras
acumuladas sin ganas
sin fuerza
para huir de su cerco sintáctico figurado
al que algunos llaman
estilo amanuense o a la carta.
J. C. Conde Sauné       

miércoles, 7 de agosto de 2013

UN "ESPERANZA" QUE SE PREPARA PARA SER CANDIDATO A ALGO


Me gusta lo difícil; nada más difícil que el ocio; me gusta el ocio.
MACEDONIO FERNÁNDEZ (Papeles de Recienvenido)

Tomás Ansias no tenía nada. Ni plata, ni como ganarla y menos que menos, ganas de trabajar. Entró en uno de los partidos mayoritarios y apechugó pegando carteles y repartiendo panfletos; también manejando el camión que llevaba crédulos, a las arengas de los dirigentes encumbrados. Doctorados en ociosidad. Poco a poco fue ganando la confianza de los caudillejos y ascendió a puntero político, con sueldo de ñoqui en una repartición oficial. Eso le sirvió, para comprarse algo de buena ropa y conquistar alguna que otra mujer vistosa, posiblemente conectada con la farándula. Empezó a frecuentar reuniones, donde había también algún rastacuero e ir a cualquier programa de televisión, así fuera el más cholulo y procaz; la cuestión era aparecer en la pantalla. Sin pensarlo mucho, ganó consenso en su partido a fuerza de intrigas y componendas. Llevando y trayendo chismes y acumulando un buen bagaje de conexiones con el poder, se fue arrimando a la cúpula. Estaba casi allí, podía tocar la candidatura con las manos. Un empujón más y el ansiado triunfo. Ahora lideraba una de las internas, había que buscar adherentes en el empresariado. El pueblo mucho no le preocupaba, como buen sanatero sabía que se lo meloneaba prometiendo el oro y el moro. Si no ganaba la interna de su partido, el "esperanza" se presentaría con una colectora. Ya estaba preparado, para ser "una salida necesaria para los problemas que aquejaban a la nación y demás está decir, a él mismo". ¿O él no formaba parte de la nación?

J. C. Conde Sauné


   

martes, 16 de julio de 2013

EL MONO QUE LLEGÓ A SER PRESIDENTE

 
No es que el hombre descienda del mono. Es que sigue descendiendo.
SOFOCLETO (Sinlogismos)
 
Había una vez un mono, un poco más listo que los demás. Dije listo, no preparado o con talento. Sabía sonreír mostrando todos los dientes, palmeaba a los monitos chiquitos en la cabeza y sobre todas las cosas jugaba al fútbol, deporte nacional y popular por excelencia. No era gran cosa con el balón, más bien un tronco, pero hacía monerías y eso a la tribuna le gustaba. Era galante con las monas y sabía como acicalarse para tener imagen. Convenció a los demás monos, que era el elegido. Hubo una oposición suave a su cometido, se sabe que los monos son muy conservadores y para lo único que usan la izquierda es para masturbarse (o hacerse la del mono, hablando mal y pronto).
El día de la elección llegó y ganó por un amplio margen. Ya en el poder, vendió casi toda la jungla. No dejó yacaré con piel, ni león con melena. Los monos en edad de retiro, continúan trabajando, como monos, para comprar una mísera banana. Pero lo siguen adorando, dicen que lo van a reelegir, por su carisma y su desfachatez. ¡Al fin y al cabo son monos y las monerías los llenan de felicidad!
 
J. C. Conde Sauné     

jueves, 22 de noviembre de 2012

NUEVAS FRASES MODIFICADAS (SEGÚN USO Y COSTUMBRE)

*   Es más fácil encontrar una aguja en un pajar, que un funcionario del gobierno pobre.

*   No hay mal que dure cien años, a veces dura más de doscientos.

*   Antes era la oligarquía vacuna. Ahora nos vacuna la oligarquía estatal.

*   Dijo un opositor: "Estos son mis principios, si no les gustan me hago oficialista".

*   Dijo otro opositor: "Estos son mis principios, si no les gustan, .... la verdad que no sé a que me opongo". 
     
*   Dijo un oficialista: "Estos son mis principios y a mí me dan buenos resultados; si no les gustan, se joden. !Y no me vengan conque soy autoritario¡".
   
*  Contó un jubilado: "Anoche soñé que nos otorgaban el 82% móvil. Luego desperté y me dije, lo que es soñar al pedo".

*   Una señora acaudalada deslizó: "No me enteré del '8 N', porque estuve ocupada al tanto de lo que pasaba en el Congreso del PC Chino. Ahora soy comunista y es cheto, viste". 
      
 J. C. Conde Sauné 

lunes, 3 de septiembre de 2012

MOQUEUR ALFRED JARRY


Jugador magnífico, verde
luz de la soledad
que cada día se desviste,
en los falsos mitos que se derrumban.
Caen cabezas
cortadas de un saque
y los fabulosos castillos
de luces se borran
repentinos, aunque tardíamente.

Jarry juega y la bagatela,
más banal de la opulencia,
le hace un último desafío.

Caen todavía las cabezas
de los déspotas, Jarry se burla.

J. C. Conde Sauné

martes, 29 de noviembre de 2011

ALGO TAMBIÉN FANTÁSTICO

En el capítulo "Del sentimiento de lo fantástico", del libro "La vuelta al día en ochenta mundos"; Julio Cortázar cuenta que siendo niño, se puso a llorar una vez que iba con su tía y vio un tren eléctrico. Él siempre viajaba de Bánfield a Buenos Aires y suponía que el tren, siempre tenía que llevar locomotora. La tía, le tuvo que comprar un cuarto kilo de helado para que dejara de llorar. A mí me pasó al revés, toda mi infancia había visto trenes eléctricos, primero viviendo en Martínez y luego en Las Barrancas. Siendo también niño, una vez con mis padres y mi hermana, fuimos a visitar a mi tía Regina, hermana de mi papá, que vivía en Adrogué y al entrar a la plataforma, en Constitución, vi una locomotora que arrastraba vagones.  Yo no suponía que un tren debía llevar una máquina o que era algo del pasado. No me puse a llorar, pero me causó inquietud subir al tren. No sabía como iba a dar vuelta para ir a Adrogué; sobre todo viendo que, ahí nomás, estaban los paragolpes que no dejaban ir para ningún lado. Le pregunté a mi madre y ella me dijo, ahora la máquina se desengancha y va para adelante. Pero yo pensaba, como hace para dar vuelta. No sabía, desde luego, de los cambios y las vías paralelas. Sí era, realmente, algo fantástico; como los dulces agrios que hacía mi tía (¡pobre!) y nos obligaba a comer con mi hermana. Acostumbrados a los ricos dulces que hacía nuestra madre, doña Carolina, eso para nosotros era un suplicio y algo más que fantástico. Aunque nunca dijimos nada; nuestros padres nos habían enseñado a respetar al prójimo. Eso, también, suena a fantástico hoy en día.
J. C. Conde Sauné

jueves, 10 de febrero de 2011

EN EL BONDI ( 14 ) Memorias de un pasajero

La empresa en la que trabajaba, se había mudado de Quilmes a Villa Martelli. Comprenderán el sacrificado viaje que yo emprendía, cada jornada, residente en Quilmes. Usaba una manera en la ida y otra en la vuelta, en la que tomaba el 111 o el 140; el colectivo que viniera primero hasta Chacarita y luego el subte, para acortar, hasta Alem y desde allí una combi hasta Quilmes. Pero ése no era el tema,sino narrar un viaje de vuelta, cierta tarde, en el 111. Iba con el cadete que trabajaba conmigo; a veces hablábamos en el viaje y en otras ocasiones, yo escuchaba música en el walkman y el chico en la radio la oral deportiva, siguiendo los aprontes y la campaña del "rojo". Ese día, yo venía escuchando un cassette de Gerry Mulligan, oía un tema hermoso "Ring around a bright star"; cuando sentí un codazo de él, que venía sentado a mi lado. Ya sabía de que se trataba, había subido en el colectivo una chica, pasando la Gral. Paz. Ésa era la degustación diaria, salvo cuando venía con nosotros la secretaria del dueño de la empresa, a la que llamábamos "Encanto"; porque para que mirar afuera, si en casa tenemos algo mejor. Pero ahora veíamos a esa chica que había subido sola y expandía su belleza en esa tarde apagada de otoño. Aparte era raro ver una mujer prolijamente aseada y vestida, en esta era del yin roñoso y zapatillas deportivas. Además, era bueno mirar unos lindos pies en sandalias y no empanados en unas zapatillas grotescas. Pero duró poco el regocijo. Antes de llegar a Beiró, vimos que ella miraba por la ventanilla, como tratando de ubicar una calle. Pero no, le estaba haciendo señas a alguien en una parada. Ahora el colectivo se detenía y subía un tipo simiesco que le daba un beso en la boca a la chica y se quedaba, con ella, en la mitad del ómnibus. Mi compañero musitó: "cómo puede ese bulón encajar en esa tuerca". Hablaron un rato y luego parecía que el tipo le recriminaba algo a la chica, mientras ésta puchereaba. Apagué el walkman, ya la música de Mulligan no pegaba en ese ambiente.
Sentados en el fondo, lo que llamábamos la popular, mirábamos a la pareja. El palurdo seguía retando a la chica y ésta parecía que, de un momento a otro, se iba a poner a llorar. Mi acompañante me dijo con bronca: "me levantaría y lo cagaría a trompadas". A lo que yo le respondí: "andá y hacelo pibe, mientras yo consuelo a la chica como buen 'pincha' que soy". Él me empezó a gastar: "ustedes están agrandados, pero no pueden consolar a nadie, un día de estos se van otra vez al descenso". Pero yo no me achiqué: "te fijaste pibe en la pinta del novio, parece un 'barra' de Independiente".
Mientras cambiábamos estos pareceres, la pareja se preparaba para bajar del colectivo. Ya la chica parecía más contenta, por algo que el quídam le decía al oído, mientras le deslizaba un besito. "Este es el colectivo de la injusticia, con lindas pibas, se ven cada chabones -dijo el cadete". Y siguió escuchando, con atención, a la oral deportiva. Quizás un poco amoscado conmigo, con el diablo de Avellaneda no se jode.
J. C. Conde Sauné

lunes, 20 de diciembre de 2010

DISCÍPULOS DE PANTAGRUEL COMIENDO EN UN RESTAURANT VEGETARIANO

Juanki estaba sentado a una mesa, tranquilamente, en un restaurant vegetariano tomando una sopa de calabaza, cuando entraron los dos gorditos. Uno le dijo al otro: "aquí se come como los dioses y esta comida no le hace mal a nadie". El otro pidió la carta y casi sin mirarla, viendo lo que él comía cerca de ellos , llamó al mozo y sin consultar a su compañero, hizo el pedido: "mozo dos sopas de calabaza".
Cuando se las trajeron , luego de haber vaciado de antemano la canastita que había sobre la mesa con pan y unas galletas integrales, limpiaron el plato a cuchara limpia y pidieron sendos platos más de sopa de calabaza. Uno de ellos dijo: "verdaderamente genial, no se puede creer que con un zapallo insulso se haga un potage así". Una vez terminadas las sopas, pidieron otras dos más. "Sí, no podemos hacer un desprecio de algo tan rico -comentaban los comensales".Juanki se entretenía, mientras comía su tarta de avena, en ver a los dos sujetos que ya miraban con voracidad su postre. Pero no, después de las sopas, pidieron unas cazuelas de berenjenas que habían visto que otro señor comía en la mesa vecina. Demoró la sobremesa tomándose un té bancha, no quería perderse el espectáculo de esas mandíbulas batientes, que ni siquiera el mismo Rabelais imaginó.
Repitieron las cazuelas de berenjenas y luego pidieron unos pasteles de trigo burgol. "Es realmente increíble esta comida, lástima que las porciones sean tan chicas -alegó el tipo que iba por primera vez al lugar".
Juanki se equivocó con el pronóstico de la tarta de avena, porque descubrieron en la mesa de al lado otro postre más sustancioso, una tarta de peras, pero una sola vuelta no les bastó y pidieron sendas gelatinas de manzana hechas con agar-agar, nueces y manzanas, obviamente. Miraron a Juanki de reojo y uno de ellos dijo: "ahora nos vendría bien un tecito para ayudar la digestión, aunque esta comida, no le hace mal a nadie".
Juanki se fue del restaurant más opíparo que nunca y se sintió muy reconfortado que Gerardo, el dueño, velara por la salud de la gente, porque al fin y al cabo comer bien, no siempre reporta colesterol.
J. C. Conde Sauné

miércoles, 21 de julio de 2010

DIÁLOGO QUE LE HUBIERA GUSTADO ESCUCHAR A SÓFOCLES

(Entre una mujer de, aproximadamente, 50 años y un muchacho de veinte y pico)
MUCHACHO (colérico) - ¡Porqué tardaste tanto!
MUJER (también amoscada y sentándose a la mesa) - ¡Bueno qué querías que te diera la papita en la boca! Hubieras empezado a comer.
MUCHACHO - ¡Es lo que estoy haciendo! ¿Pero porqué demoraste tanto?
MUJER (señalando hacia un lugar incierto) - Estaba por allí averiguando unos precios.
MUCHACHO (un poco más tranquilo) . Pero sabés que no me gusta esperar.
MUJER (haciéndole un mimo en la cara) - Siempre vas a ser una criatura.
MUCHACHO (un poco más animado) - Entonces que hago ¿Me compro las zapatillas?
MUJER (adoptando un aire concentrado) - Esperá quiero ver la plata que me queda.
MUCHACHO (divertido) - Sos una vieja mezquina.
MUJER (con aire sereno y a punto de tomar un poco de Coca) - Ya vas a ver cuando te cases lo que es bueno. (se corre un poco la pollera hacia arriba, dejando ver unas piernas todavía bellas) Vas a ver, te vas a acordar de tu vieja,
MUCHACHO (tomándola de la cintura y dándole un beso suave en la boca) - ¿Para qué me voy a casar? Si no hay mina como mi vieja. ¡Vení me muero de ganas por esas zapatillas!
MUJER (dejándose conducir dócilmente) - Al fin no comí nada.
MUCHACHO (socarrón) - Estás bien así, no me gustaría que engordaras. Estás bien así, pasarías por mi amante otoñal tranquilamente.
MUJER (dándole un codazo) - ¡Otoñal tu abuela, pendejito!
J. C. Conde Sauné

viernes, 28 de mayo de 2010

MIGUEL, EL INGENIOSO

Si uno lo tomaba a la ligera , se podía decir que nuestro compañero de oficina era un chistoso. Pero él no era como otros, que a menudo repetían los chistes que oían por ahí. Él era de un humor constante e inventivo. A mí que era mayor que ellos, me decía que yo había aprendido francés con el virrey Santiago de Liniers. A veces, cuando íbamos a almorzar con algunas de la compañeras de Contaduría, andando hacia el restaurante por la calle Reconquista, solían chistarnos, a él y a mí, chicas de los boliches que hacen la prosti, él les decía: "esperen que ahora dejamos las esposas en casa y venimos". Cuando nuestras acompañantes se enojaban, él retrucaba: "si no las conocen, que saben si son nuestras mujeres".
Además contaba sus experiencias desopilantes, como aquella vez que el gato tiró la jaula del canario, que el padre le había encargado de cuidar, cuando se fue de vacaciones con la madre. El pobre canario se quebró una pata al caer la jaula y Miguel se consolaba conque el gato no se lo hubiera comido. Miguel contó que le arregló la patita con un poco de cinta adhesiva; cuando se la sacó a la semana, se dio cuenta que se la había colocado al revés. El padre, vuelto de las vacaciones, estaba tomando mate en la terraza y viendo al canario saltar de un palo al otro en la jaula, le dijo a Miguel: "Mirá el tiempo que tengo este canario y recién me doy cuenta que tiene una pata para el otro wing". El tuvo que salir corriendo para el baño y ahí, recién, dar rienda suelta a su risa. También en las vacaciones de los padres, vio a esa chica, desnuda en la terraza, colgando una toalla y una bombacha. Supuso que ella había pensado, al no ver a los padres tomando mates por las tardes allí afuera, que no había nadie. Pero Miguel ahí estaba, en ese verano a eso de las seis de la tarde, al volver del trabajo, tomando aire fresco y una Coca. A la chica, obviamente, la conocía y nunca le había llamado la atención; porque era muy flaca y sin formas y a él le gustaban más rellenitas. Pero ella, en la terraza, desnuda y al natural, posiblemente recién salida de la ducha, era una obra de arte. Así la describía Miguel y eso que no tenía ni idea, quien era Modigliani. Sus piernas y sus pies desnudos andando por la terraza eran algo increíble y bellísimo. Ni que decir de sus pequeñas tetas, con pezones que parecían picos de golondrinas y su escaso bello de entrepiernas. "Qué sorpresa me llevé -dijo- , cuando me vio salió corriendo". Todo eso lo contaba sin obscenidades, porque también escuchaban nuestras compañeras de oficina. La grosería vino de otro zafado: "¿Y qué hiciste, te pajeaste?". Miguel sonrió, medio turbado: "Me sorprendió, nunca pensé que esa chica fuera tan linda. ¿Pero saben una cosa? A partir de ese día dejó de saludarme. Como si la culpa de que ella estuviera en bolas allí, fuera mía. Culpas que le echan a uno. Primero fue ese maldito gato y después esa chica, que de cómoda no se viste para ir a colgar la ropa".
Después hubo despidos en la empresa y perdí contacto con mis compañeros y aquélla al poco tiempo cerró.No hace mucho, encontré a Miguel por Diagonal Norte. Trabajaba por ahí cerca, me dijo que se había casado y tenía un hijo. Se lo veía más serio y quiso saber de mi vida. Le dije que trabajaba en la Tesorería de un laboratorio de medicamentos. Aventuró una humorada: "vos ya te conocés todos los rubros". Cuando conversábamos, en otros tiempos, le había mencionado que antes había trabajado en cinco lugares distintos. Al despedirnos y darnos la mano, no me animé a preguntarle si su mujer era la chica de la terraza; la que él había descrito con tanto fervor.
J. C. Conde Sauné

viernes, 30 de abril de 2010


Otro cronopio tomó un pequeño busto de Wagner, que le habían regalado, y mató a una araña que andaba por la biblioteca. La estatuita se quebró por la mitad y la araña quedó reducida a un montoncito, ridículo, sobre la repisa.
El crono se dijo: "una ruptura inútil, con haberle hecho escuchar un poco de 'Tristán e Isolda' hubiera sido suficiente".
J. C. Conde Sauné

lunes, 15 de marzo de 2010


Un cronopio se para en una esquina y piensa: "por aquí ha de pasar la dicha".
Espera diez minutos, luego otros diez; así, hasta permanecer dos horas parado en esa esquina.
Entonces decide irse, recapacitando: "la dicha no pasó, pero tampoco el pesar".
Reconfortado por ese pensamiento, se fue a su casa, comió, se acostó y soñó con calles interminables que no tenían esquinas.
J. C. Conde Sauné

martes, 9 de febrero de 2010

TODO ANDA SOBRE RUEDAS

¿Cómo se llamaría el burro si fuera inteligente?
SOFOCLETO (Sinlogismos)

Una idea ingeniosa se le ocurrió, a la Secretaría de Transportes de nuestro sufrido país. Dada la cantidad de gente que viaja en los techos de los vagones, en los trenes y a los costados de las locomotoras; propondrían a los concesionarios de los ferrocarriles, previo aumento de los subsidios, fabricar vagones sin asientos y con sólo los techos. Éstos serían planos y más confortables para que los pasajeros viajen a sus anchas. También se fabricarían locomotoras con bordes más extensos; para ir al pie de la máquina, como quien dice.
Con los trenes eléctricos, se proponen fabricar vagones de dos o más pisos, tipo propiedad horizontal para que entre más gente. El problema, claro, que cada tanto habría que reunir a los pasajeros consorcistas para alguna que otra reunión y pagar expensas, lo que encarecería el precio del boleto.
Sabrán apreciar: imaginación es lo que les sobra a nuestros funcionarios.
J. C. Conde Sauné