viernes, 31 de mayo de 2013

Leí otra novela de P. D. James, "Cubridle el rostro" editada por EDHASA en Barcelona. Nuevamente el detective, del Scotland Yard, Adam Dalgliesh deberá abocarse a investigar un crimen en la mansión de la familia Maxie. Del hogar de madres solteras recomendarán como mucama, para esa casa, a Sally una mujer con un hijo pequeño. La señora Maxie necesitaba una ayuda para atender a su esposo postrado. Allí Sally terminará asesinada donde, aparentemente, le había caído bien a la dueña.
El estilo de P. D. James es fluido y conoce muy bien el oficio de narrar, además sus novelas no son simples ficciones policiales, siempre hay una trama social en ellas. Sally era una madre soltera, sin padre conocido, que tenía una historia y el detective-poeta Dalgliesh se tomará su tiempo para descubrir al asesino. Tiene una técnica muy similar al inspector Maigret de Simenon, que juega con la tensión interna del culpable. No me sedujo tanto esta novela como "Una cierta justicia" y "La sala del crimen"; porque a pesar de ser una novela corta, extiende hacia el final, con vueltas de tuerca, la tensión del relato demorando su resolución. Pero, no obstante, la sigo valorando como una gran novelista a la que es difícil dejar de leer.
J. C. Conde Sauné     

lunes, 27 de mayo de 2013

El crítico británico Stanley Dance denominó "mainstream", literalmente "corriente principal", en el jazz para designar a los músicos contemporáneos que lo practicaban sin rótulos; atentos a su evolución, pero plenamente conscientes de sus raíces. En este sentido se han incluido, entre otros, a músicos como Gerry Mulligan, Buck Clayton, Coleman Hawkins, Urbie Green, Clark Terry, Benny Carter, Bob Brookmeyer, Stan Getz, Serge Chaloff, Zoot Sims y Bill Evans. Algunos de ellos, inclusive, incorporaron en sus arreglos influencias de la música clásica europea; como, por ejemplo, Gerry Mulligan o John Lewis, pero conservando su esencia. El jazz es una música que siempre sorprende.
J. C. Conde Sauné   

martes, 21 de mayo de 2013

MALANDRACA


Tango transversal a todo pique
y un suburbio enardecido,
en los trazos cortos y largos
del compadre a varios planos,
en el reaje,
bailándose la vida.

J. C. Conde Sauné

sábado, 18 de mayo de 2013

Oliverio Girondo decía: "No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio". Es cierto, con algunas excepciones. A veces, repaso hojas escritas que encuentro y no me acuerdo qué diablos pretendía hacer con ellas. Misceláneas, plan de cuentos (aunque a éstos los tengo identificados con un epígrafe arriba de las hojas), esbozos de poemas o notas para mi Breviario, vaya uno a saber. A pesar que ahora, más ordenado, escribo en cuadernos; algunas de esas hojas todavía persisten. Son  obstinadas y no quieren sucumbir. Y resisten, aún, la implacable crítica del cajón de mi escritorio.
¡Loadas ellas, son parte de mi vida!  
J. C. Conde Sauné

sábado, 11 de mayo de 2013

Poema N° 32 ( Cuaderno IV ) * Los mitos


También soy mito:
algo transparente y desusado,
un vacío sensible,
una mente formada de cenizas,
unos pies que sienten la fuga.

Tampoco soy yo:
alguien ocupa mi alma,
bebe mi conciencia,
fustiga mis sienes,
diluye mi nombre.

Cara recelosa y hostil
me dieron, con ojos arcaicos,
y un sentido que amaba:
el perfecto: acontecer: poesía.

J. C. Conde Sauné

domingo, 28 de abril de 2013

La importancia de algunos pianistas de jazz como Jelly Roll Morton, James P. Johnson, Willie Smith, Duke Ellington, Count Basie, Earl Hines, Teddy Wilson, Bud Powell, Oscar Peterson, Telonious Monk, Bill Evans, Erroll Garner, McCoy Tyner y me quedan varios en el tintero; hacen que otros, también importantes, permanezcan en un cono de sombra. Recuerdo, entre éstos, a: Billy Taylor, Hank y Jimmy Jones, Wynton Kelly, Jimmy Rowles, Red Garland, Tommy Flanagan... En este rango está Dick Hyman (Richard Roven Hyman), un pianista y organista muy dúctil; interpreta con maestría desde el "rag-time" hasta Cecil Taylor. Se lució junto a músicos de la talla, entre otros, de Benny Goodman, Red Norvo, Kai Winding y Urbie Green. Colaboró, además, musicalmente en algunos filmes de Woody Allen. Cito su nombre ahora, para comentar uno de los mejores CD que tengo: "Scott Joplin-Piano Works-Dick Hyman"; grabado en 1975 para RCA VICTOR.
El "rag-time" (tiempo sincopado), del cual Scott Joplin es el más importante de sus precursores, era una música compuesta y pianística, a la que le faltaba todavía lo preponderante en el jazz: la improvisación. Se la incluye dentro del jazz por su swing; aunque elemental, lo acerca a él. Scott Joplin, a pesar de ascendencia negra, fue un músico educado en la escuela clásica del piano, cercana a Chopin y más, aún, a Liszt. Usó, asimismo, "ghost notes" (notas fantasma); se tocan con un grado variable de suavidad, se sienten o se insinúan, más que escucharse. En el piano, dentro de la armonía predominante, cumple una función rítmica e introduce un elemento adicional de swing. Scott Joplin las usó para sugerir armonías internas.
Esta grabación, que interpreta en el piano Dick Hyman, tiene los temas compuestos por Scott Joplin (1868-1917). Abarcan desde 1899 hasta 1904, 16 en total, y son los siguientes:  "Maple Leaf Rag", "Original Rags", "Swipesy" (en colaboración con Marshall), "Peacherine Rag", "The Easy Winners", "Sunflower Sow" (en colaboración con Hayden), "The Entertainer", "Elite Syncopations", "The Strenuous Life", "A Breeze from Alabama", "Palm Leaf Rag", "Something Doing" (con Hayden), "Weeping Willow", "The Chrysanthemum", "The Cascades" y "The Sycamore". Son 57:42, el tiempo total de este maravilloso registro. De Dick Hyman no conozco su obra total grabada, tengo algunas de sus colaboraciones esporádicas en conjuntos de jazz; pero me atrevo a decir, que ésta puede resultar una de las más importantes que realizó. Es realmente notable y la acompaña un folleto relevante con una pequeña biografía de Joplin y un comentario sobre sus composiciones.
J. C. Conde Sauné    
 

lunes, 22 de abril de 2013

FUIMOS


Seis letras llevaron tu risa
a la calle resbalando tedio,
a los techos muertos de goteras.

Abrí el cerco rasurado
de la endeble fuga,
danzando ágil de olvido
en el charco trágico de veredas;
sintiendo y abrazando
tu cuerpo renuente.

Sin embargo, cruje el otoño
mirado por el tiempo.
Y te trae nueva de lluvias,
de cenizas y horas resignadas.

J. C. Conde Sauné