jueves, 29 de junio de 2017

OSCAR PETERSON Trío With SONNY STITT es un CD difundido aquí por "Barca" Buenos Aires y grabado en 1957/59. El trío: Oscar Peterson (piano), Herb Ellis (guitarra) y Ed Thigpen (batería) 1/2/3/4/5/8/9/10 y Stan Levey (batería) 6/7/12; Sonny Stitt (saxo alto) y (saxo tenor) 2/8/10. Tema 11 - Peterson trío solamente. (El original editado por VERVE era Sonny Stitt with Oscar Peterson).
Los doce temas del compacto: *1) "I' ll Remember April" (Gene de Paul) -4:39-  *2) "Blues For Press, Sweets, Ben & All The Others Funky Ones" (O. Peterson) -6:01-  *3) "I Can't Give Anything But Love" (D. Fields-J. McHugh) -4:01-  *4) "Scrapple From The Apple" (Ch. Parker) -4:17- *5)  "Au Private" (Ch. Parker) -3:56-  *6) "I Know That You Know" (V. Youmans-Anne Caldwell) -4:38- *7) "I Remember You" (J. Mercer-V. Schetzinger) 3:43-  * 8) "Moten Swing" (Benni Moten) -7:06-  *9) "The Gypsy" (Billy Reld) -3:21-  *10) "Easy Does It" (Sy Oliver-T. Young) -5:22-   *11) "Tangerini"  (J. Mercer-V. Schetzinger" -4:57-  *12) "I Did 't  Know What Time It Was" (R. Rodgers-L. Hart) -3:25-
A esta grabación la considero muy valiosa, se destaca ampliamente Stitt con su saxo alto. Salvo en "Scrapple From The Apple" y en "It Know That You Know", en que fuerza mucho el fraseo de la interpretación con el instrumento; quizás compitiendo con Charlie Parker, su mentor. Asimismo, me gustaron mucho los temas que ejecuta con el saxo tenor: "Blues For Press...", "Moten Swing" y "Easy Does It"; impecables los tres. De Oscar Peterson y su trío, no agrego nada más; ya lo dije en otros comentarios, es uno de mis preferidos. Aparte en este registro, se complementa muy bien con Stitt. 
Sonny Stitt (1924-1982) Estados Unidos. Un gran saxo alto y no menos en el saxo tenor. Fueron con Lee Konitz, los primeros en utilizar amplificación electrónica en instrumentos de viento; años 1966/68. Tenía una gran destreza en la improvisación de la melodía. Gran alumno de Charlie Parker y de Lester Young; para mí, más de este último.
J. C. Conde Sauné               

martes, 20 de junio de 2017

Recapacito en lo que dijo el escritor uruguayo Enrique Estrázulas, en una entrevista televisiva: el hecho de que Juan Carlos Onetti, alabara sus primeros trabajos, lo halagó y lo paralizó, además, durante un buen tiempo. Me ocurrió lo mismo, cuando Cortázar elogiara "Tríade"; mi segundo cuento publicado. Sentí esa misma satisfacción y a la vez el temor de escribir algo, después, que realmente no valiera la pena. Pasé mucho tiempo sin escribir ningún cuento; sólo poesía y escritos diversos. ¿No tenía nada para relatar? ¿O el temor me paralizaba? También recuerdo que, al poco tiempo, perdí contacto con el grupo literario que frecuentaba y me dediqué a mis tareas contables en trabajos varios.
No obstante, llevé algunos cuentos y poesías, que tenía, a revistas literarias y suplementos culturales de los diarios y sólo conseguí publicar un cuento, en la revista literaria "El molino de pimienta"; que algún tiempo después dejó de aparecer. Posteriormente, retomé mi obstinación por la escritura y mi único logro, es haber acreditado más cosas sin publicar. Cesare Pavese en "El oficio de vivir" decía: "Lo que no sostiene en la inquietud y en el esfuerzo de escribir, es la certeza de que en la página queda algo que no ha sido dicho"
5-08-2004   *   J. C. Conde Sauné  

domingo, 11 de junio de 2017

El primero de este mes, mi "Breviario" cumplió diez años; es todavía un pibe, como yo cuando empecé a escribir. Creo, si no recuerdo mal, que lo hice a los dieciocho años y con más regularidad, pasando los veinte. Pero mi primer obra literaria, fue un poema a los dieciséis años, cuando cursaba el secundario a la noche e inspirado en una profesora de literatura que tenía en cuarto año. Ella nos pidió, como tarea, que hiciéramos un verso con tema libre: de amor, de amistad, etc. etc. Yo hice uno de amor, tomando como modelo a una mujer de pelo negro con ojos verdes; hermosa como era ella y lo titulaba algo así: "Un amor quimérico". Con mucha influencia de Amado Nervo, Rubén Darío y quizás algo de Alfredo Le Pera y José María Contursi. Me saqué una nota muy buena y cuando salía del aula, al terminar la clase, ella me llamó. Me acerqué anonadado, pensando que ella se había dado cuenta a quien estaba dedicado el poema; aunque sin nombrarla. Me preguntó si me gustaba la poesía y a que poetas leía. Le dije, escuetamente, a los pocos que entonces frecuentaba, porque leía más ficción que poesía. Y ahí nombré a Lope de Vega, Quevedo, Manrique, Nervo y Darío; obviamente no mencioné, a los poetas del tango que me gustaban. Ella, anotado en un papel, me recomendó a Borges, Oliverio Girondo, Lorca, León Felipe y Antonio Machado; me lo entregó con una sonrisa. Yo iba a la escuela de noche, porque ya a los dieciséis años había empezado a trabajar. Ahora lamento no haber guardado ese poema, que un día rompí con otros escritos; cuando comencé a leer más poesía, me dio un poco de vergüenza.
Volviendo a mi "Breviario", en este blog, creo que a veces me siento conforme publicando en él y otras no tanto, porque debería aprovecharlo con más cosas escritas que tengo y algunas por corregir; pero soy así, ya lo dije una vez: como los gatos que van a los techos, cuando el celo puede más que ellos y yo también me siento a escribir o a corregir, cuando mi mano tiene ganas de ir a la lapicera. No fuerzo para nada mis hábitos. Me parece ridículo, sentarme a pensar que es lo que voy a escribir. Agradezco una vez más a mis lectores, que ya pasan las 21.200 visitas; siguiendo un orden de mayor a menor: Argentina, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Polonia, México, Francia, España, Malasia y China; en menor medida, entre otros países: Colombia, Chile, Uruguay, Italia, Portugal, Irlanda, Ucrania, Rumanía, Reino Unido y Países Bajos. Todos ustedes, me dan más bríos para seguir en este rumbo.
J. C. Conde Sauné      

viernes, 2 de junio de 2017

Poema N° 23 ( Cuaderno IV ) * Variaciones

noche: panteón abierto:
si se está solo
y esperando nada.
J. C. Conde Sauné

lunes, 29 de mayo de 2017

ROBERTO GOYENECHE con ATILIO STAMPONE "Sentimiento tanguero", es un LP grabado en 1972 y difundido por RCA. Son doce temas en total, con arreglos y dirección de Stampone.
Lado 1
*1) "Gricel" (José María Contursi-Mariano Mores) -3:05-  *2) "Como aquella princesa" (J. M. Contursi-Joaquín Mora) -2:52-  *3) "Tú" (J. M. Contursi-José Dames) -3:07-  *4) "Que solo estoy"  (Roberto Miró-Raúl Kaplún) -2:45-  *5) "Cada vez que me recuerdes" (J. M. Contursi-M. Mores)  *6) "Camouflage" (José García-Enrique Mario Francini) -2:10-
Lado 2
*1) "Mocosa" (Andrés Lizarraga-A. Stampone) -2:38-  *2) "Cuando tú no estás" (A. Le Pera/M. Battistella-C. Gardel) -4:00-  *3) "Gime el viento" (Oscar Rubens-Atilio Bruni) -2:37-  *4) "Filosofía barata" (A. J. Acerenza/R. Díaz-L. Federico) -2:15-  *5) "Sombras del puerto" (O. Rubens-A. Pontier) -2:50-  *6) "De puro guapo" (J. C. Fernández Díaz-Rafael Iriarte) -3:06-
Este registro cuenta con un acompañamiento brillante de Atilio Stampone, que le permite a Goyeneche darle el tono adecuado a cada tema; con su fraseo tan personal. Lo mejor: "Gricel", "Como aquella princesa", "Tú", "Que solo estoy", "Cada vez que me recuerdes", "Mocosa", "Cuando tú no estás" (aquí se nota la  manera distinta a Gardel de interpretar un tema, diría casi cercana al blues) y "Gime el viento". Muy bien "Camouflage", con letra muy afín a la realidad cotidiana y "Sombras del puerto". Baja el nivel "Filosofía barata" y "De puro guapo", fuera de tono en esta grabación. Pero el resto, Goyeneche puro.
J. C. Conde Sauné       

martes, 16 de mayo de 2017

KENNY DORHAM And de Jazz Prophets (Vol. 1), es un LP difundido por "ABC Paramount" y grabado en Abril 1956. El quinteto de este registro, estaba integrado por K. Dorham (trompeta), Dick Katz (piano), J. R. Monterose (saxo tenor), Sam Jones (contrabajo) y Arthur Edgehill (batería). Todas las composiciones, salvo "Don't Explain", son de Kenny Dorham.
*A1) "The Prophets" -9:52- Se explayan a gusto Dorham y Monterose. Piano en el tono justo, con notas rítmicas y distendidas. Batería y contrabajo acompañando el ritmo como se debe. ¡Muy buen comienzo!   *A2) "Blues Elegante' " -8:41- Piano y contrabajo, en el principio, con la batería llevando el ritmo. Aparecen Dorham y Monterose juntos, éste se despega y se manda un solo admirable. El piano se hace notar con maestría. Soberbio Dorham, con sordina, y un solo muy bluesero. ¡Bravo por el quinteto!  *B1) "D X" -5:19- Inicio arrollador de Arthur Edgehill; ninguno se queda atrás. Otro acierto interpretativo.  *B2) "Don't Explain" (B. Holiday-Herzog) -7:11- De entrada  Katz, en el piano, sugiriendo las notas y Kenny realiza con sordina un solo conmovedor; me emocionó tanto como escuchar a Billie cantarlo. Relevante, también, Dick Katz en el piano; fue un gran alumno de Teddy Wilson.  *B3) "Tahitian Suite" -7:33- Un cierre magnífico para este LP. Se luce todo el quinteto. Una de las mejores grabaciones del gran Kenny Dorham, no muy valorado dentro del jazz como se debe.
J. C. Conde Sauné 

martes, 9 de mayo de 2017

DESCRIPCIÓN DE UNA TARDE DE OTOÑO *

El mar estaba embravecido. Sus olas arremetían con furia contra la costa. "Era como una oscura venganza del universo -pensaba Gabriel". Miraba por la ventana de su casa, construida en la orilla, como el cielo iba ennegreciendo. Ya no había ideas en su cabeza. Estaba vencido y a veces pensaba que, si apuraba unos tragos más de whisky, el final se acercaría. Pero sabía, que en las tristes tardes de otoño siempre pensaba así. Después el verano traería a alguna gente a la playa y más que nada, mujeres. ¡Cómo ayudaban las mujeres a vencer la  muerte! Este último verano había traído a Rita, casi una mocosa, con mucho Conrad Aiken y reivindicación Arlt. Esas chicas que llevan los libros a la playa, para detectar intelectuales aburridos como él.
Miraba la tela apoyada en una vieja silla que le servía de caballete, sólo con algunos trazos y los pinceles desparramados por el suelo. Contra una de las paredes, en el rincón, había un esbozo del rostro de Rita, que siempre se había sentido incapaz de terminar. Para él, como para casi todos los artistas, le era más fácil imaginar a las mujeres que crearlas sobre la realidad. Rita era casi indescriptible. Una enigmática con más de diablo que de chica. Tenía ese extraño magnetismo, que sólo tienen algunas mujeres que lo obligan a uno a amarlas sin reservas, sin preguntar que hacen, como piensan y en que momento asentarán cabeza, quedarán embarazadas y criarán niños educados. Lo más probable, es que hagan el amor toda la vida sin dejar rastros en alguna parte. ¿Y eso cómo se refleja en una tela? Eran esas, todas reflexiones de Gabriel, mientras seguía mirando el mar y al recuerdo de Rita se sumaban otros recuerdos. Su retiro voluntario, con menos de 50 años y un prestigio ganado, con unos buenos pesos invertidos gracias a la venta de sus cuadros. Las propiedades y la galería que regenteaba su marchand, le aseguraban una renta segura en la madurez. Además, era de costumbres muy sencillas. Recordaba, también, su momento de gloria cuando el marchand le decía: "mi viejo, vos pintá, pintá cualquier cosa, si no tenés ideas pintá una florcita, un florero, un par de zapatos, pintá que la gente compra cualquier cosa que lleve tu firma, sabe que es una buena inversión".
Pero ahora no tenía ganas de agarrar los pinceles y estaba solo, solo como el mar ahí afuera con más furia y obstinación que nunca. A veces, le daba ganas de mandarse a mudar de esa casa y volver a la ciudad, al puterío y al ruido del centro, pero de sólo pensar con encontrarse con gente conocida lo aterraba. Sentía las ofidias miradas de sus colegas con rencor y envidia. ¿Porqué el elitismo de los artistas, se parece tanto a las intrigas del yiraje? Siempre buscando en donde clavar los dientes y mirando a uno como un derrotado ilustre, como diciéndole: "no querido, en un tiempo el camelo funcionaba, pero ahora no va más". Y Laura, la exitista, sumándose al coro de sus detractores, ésa que juraba amarlo y se fue al primer fracaso con su sicoanalista, porque la pobre estaba jugada y jodida, con un artista que había empezado a planchar en las exposiciones y había plata sí, pero sin prestigio. Y empezó su stress y su Jacques la sacó del pozo y se la llevó al diván y la "transferencia" fue perfecta. Entonces él, volvería a la naturaleza como Gauguin y quizás un poco de alcohol y alguna tahitiana de ésas que llegan a las playas, harían resurgir a su pintura. Y las tahitianas llegaron, primero fue Muriel una maestra jardinera, con sus libros de Piaget y Gesell, que lo trataba como a un chico y le escondía las botellas de whisky. Estaba separada del marido, vulgar e idiota, según ella, y vivió con Gabriel todo el verano. Claro que cuando empezaron las clases, volvió al colegio, no sin antes intentar llevarlo. "Porque Gaby querido, comprendé el artista debe estar en el centro de la creación". Y él se preguntaba que entendía Muriel por centro de la creación: "¿sentarse en la Plaza Francia y sentir como a uno le cagan las palomas en la cabeza? ¿Viajar como un bolas de humo en el 60 desde Constitución al Tigre, estudiando rostros cansados de tanta franela? ¿Cuál es el centro  de la creación y qué es la creación, sino sentir que a uno le pesan las bolas y los años? Mi querida Muriel debiera quererte sólo por eso, porque creés en un centro de la creación y porque seguís pensando que el bacalao se corta en la city". Entonces Gabriel se quedó y cuando llegó su segunda tahitiana, no hizo más que dedicarse a ella y a la playa. Le gustaba mostrar a Rita, con su hermoso cuerpo, y la acompañaba exhibiéndola como un bello cuadro. Muchas veces se preguntaba, si Rita no valía más que todos sus cuadros juntos. Con el verano también se fue Rita y con ella sus esperanzas de retomar la pintura. Aunque su punto neurálgico seguía siendo Laura y él lo sabía. Habían compartido muchos momentos buenos y le era difícil olvidarla. Aunque eso, a lo mejor, no era todo y la angustia nacía en otro lado. No había apostado mucho por Laura, según él, el amor verdadero no existía, todo era una justificación para mantenerse vivo, como comer, hacer planes para el futuro y soñar una vejez acunado por el bullicio de los nietos y esperar una muerte apacible con el deber cumplido; como si la vida fuera siempre una escuela con deberes y exámenes que rendir y lo único cierto era que las células envejecen, que la fuerza no es la misma y las expectativas tampoco, todo una nada tan inmensa como el mar. Y él se veía lanzado en ese mar agitado de aguas verdosas, como los ojos de Laura, navegaba en él, hundiéndose mil veces y volviendo a salir a flote para seguir divisando su figura, antes y después del whisky, con y sin las tahitianas, siempre era ella y eso era lo falso-verdadero como diría Mel Brooks. Lo mejor sería no pensar más en ella y confiar en esa profundidad verdosa, que lo hacía sentir grande y pequeño a la vez.
El sol amagaba salir por momentos, pero el intento lo había suspendido en un tenue hilo amarillento que tornaba al mar en un color azul-acerado y después se volvió a esconder, quedaron flotando en el aire algunas gaviotas y sólo ellas, pretendían vencer esa soledad de La Serena. Y el mar se aquietó sin fuerzas como el sol, como Gabriel y el brillo color oro se había perdido como Laura, ese otro sol perdido...
La oscuridad se iba acentuando y en el cielo nublado , se dejaban ver algunas estrellas en las parcelas sin nubes, pero muy pocas para significar alguna esperanza.
J. C. Conde Sauné          *Integra el tomo "Mis cuentos diversos"