jueves, 19 de julio de 2007

PODER DE SÍNTESIS


"Algún día escribiré un libro que sólo tenga una página; tal vez sea un contrasentido, no lo niego.
Pero en ella, trataré de expresar todo de una manera breve pero sintética.
Será el gran libro, ya que no costará trabajo leerlo y su costo será muy reducido y el lector, agradecido por supuesto.
Además no pienso ponerle título, lo que sugerirá diversas propuestas de lecturas y significados, tan vastos como sea la imaginación del que lo lea".
Todo esto planeó el escritor, hace tiempo, pero no ha pasado de la primera palabra: "Comienzo..."
J. C. Conde Sauné
"...seguir al poeta aún donde el
verso
queda oscuro.
Mantener alta la cabeza por él".
(1982) Reiner Kunze
Seguir siempre al poeta, en la derrota y en los días aciagos.
En la felicidad y la melancolía.
En el amor y los desencuentros.
En la ignominia, en la injusticia y en un futuro que venza tanta frustración.
La poesía y la cabeza, siempre altas, como estandartes y guías de una civilización.
30-11-2000 * J. C. Conde Sauné

Nunca supe, porqué quiero tanto los crepúsculos y las noches.
¿Porqué la pausa de cuando anochece y parece que todo se detiene, guarda para mí tan celoso secreto?.
¡Y la noche!. Densa mansedumbre de estrellas. Acompasados pasos por una acera y algún gato que maúlla llamando a su gata. Y las chicas frágiles taconeando por las calles, a la espera de su gato dadivoso.
Todo es tenue y fugaz en los crepúsculos y en las noches. Mi existir permanece errático en esas horas... y ciertamente soy feliz. En esas horas lo grotesco y algunas miserias se ocultan en las sombras...
Me vienen a la memoria unas estrofas de "Placeres nocturnos":
"También nosotros nos detenemos a sentir la noche
en el instante en que el viento está más desnudo: las calles
están frías de viento , todo olor ha terminado;
las narices se alzan hacia las luces oscilantes..."
Y sí, Cesare Pavese, como casi todos los poetas, amaba la noche.
J. C. Conde Sauné



jueves, 12 de julio de 2007


Ni una sola nube ocultó el crepúsculo.
Acaso, la ociosa tarde color naranja cayendo hacia la noche, guardaba su último misterio.
Así acontecen los días y así la vida, teje su madeja fugaz y obstinada; en la tarde color naranja cayendo hacia la noche.
27-05-2001* J. C. Conde Sauné

¿Cuándo uno reconoce que un poeta es grande?. A veces, es difícil precisarlo en esta época, en que cada intelectual concibe un canon particular, en el cual abundan los olvidos y se florean las vanidades personales.
Recuerdo esos tres renglones maravillosos de Salvatore Quasimodo, de su poema: "Y enseguida anochece".
"Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida anochece".
¿Se necesitan más palabras, para develar el sentido de la existencia, filosofando a través de una bella metáfora? Y todo dicho, de una manera tan simple como fugaz. ¿Cuántas palabras o versos más se necesitan?
Quasimodo y otros poetas herméticos italianos, comprendieron la ineficiencia del palabrerío hueco y barroco. La poesía se despoja con ellos, de un ropaje tan vano como inútil. La palabra cobra ya un sentido y un significado que hasta entonces era inusual. Son los tiempos que corren, un tiempo expreso en el cual el verso es contundente efímero.
Es decir: la palabra es como la vida, en este siglo que termina, tan lleno de soledad, con pequeños rayos de sol y aguardando la oscuridad final.
14-12-1999 * J. C. Conde Sauné

miércoles, 11 de julio de 2007

LA TENTATIVA

El tren se detuvo, aquella mañana, en la última estación.
El viajero bajó del tren y dio unos pasos sobre el andén.
Miró hacia el horizonte y no supo a que atribuir una rara sensación de malestar.
Decidió permanecer allí, hasta que otro tren lo devolviera al punto de partida.
"Es una suerte que haya sacado boleto de ida y vuelta". -pensó.
J. C. Conde Sauné

viernes, 6 de julio de 2007

Vagas cosas, rumores de una tarde, lejanas y anheladas lluvias.
Fuimos todas esas cosas, esos rumores en esas tardes y las lluvias interminables de abril.
Ahora el tiempo se detuvo, pero el umbral no es el mismo que atravesamos entonces.
Sí, sólo rumores de aquella tarde.

1-09-2000 * J. C. Conde Sauné