martes, 17 de marzo de 2015

Creo que ya lo dije una vez, tengo siempre a mano los CD que escucho más seguido. Pero quedan otros en un cono sombra que, tal vez, no voy a comentar, pero que tienen algunos temas logrados; como cuando me referí al compacto "The Musings of Miles".
Entre ellos, también, está el que expongo ahora "Happy Reunion" de Stephane Grappelli (violín) y Martial Solal (piano). Grabado en París (1980) y difundido por "OWL Records".
Martial Solal, uno de los componentes de este dúo, es un pianista muy influido por Art Tatum y su estilo "pianístico",en donde la composición se diluye en los vaivenes de algo forzado y errático. Y me parece, opinión personal por supuesto, que en algunas composiciones se desvirtúa su esencia, como en el caso de este registro. Pero igual vale la pena destacarlo porque, de los nueve temas, hay cuatro que están logrados en su ejecución: 1) "Shine" (Dabney-Mack-Browne) 2:28; 3) "Sing For Your Supper" (Rogers-Lorenz) 4:45; 6) "Parisian Thoroughfare" (B. Powell) 4:27 y 8) "Stumbling"  (Confrey) 4:00. Los menos: "Valsitude" (M. Solal) 3:03 -Si bien la composición se presta, a que se ejecute de esta manera, no me convence del todo. 4) "God Bless The Child" (Herzog-Billie Holiday) 7:12 - El violín da la ternura que el tema de Billie y Herzog reclama, pero Solal le saca ese aire de calidez; otro logro a medias. 5) "Nuages" (J. Reinhardt) 3:57 -Esta obra, magnífica de Reinhardt, tampoco está en sintonía. 7) "Grandeur et Cadence" (M. Solal) 3:10 -Otra abstracción de Solal y el violín, un tanto perdido, sin saber para adonde ir   y 9) "¿Et Si L'on Improvisait?" (Grappelli-Solal) 3:40  -Se les fue la mano improvisando; lo más flojo de este CD.
A pesar de algunas críticas a esta grabación, siempre marco lo que me gusta y lo escucho de vez en cuando. No soy muy aficionado, al exceso virtuoso en la ejecución de un instrumento musical; puede sorprenderme a primer oído, pero luego me aburre.
J. C. Conde Sauné

martes, 10 de marzo de 2015

"Un juego para los vivos", una novela más que leí de Patricia Highsmith. Sí, adivinaron, es una de mis novelistas preferidas en temas policiales; más ahora, que estos asuntos están en el candelero. Una trama muy simple, dos amigos comparten a una mujer llamada Lelia. Theodore, Ramón y Lelia formaban un triángulo perfecto, había consentimiento y acuerdo entre los tres. Un día Lelia es asesinada en su casa y Theodore lo descubre cuando va a visitarla, al regreso de un viaje. La acción transcurre en México y la policía comienza la investigación, con el capitán Sauzas a su cargo. Pero éste lo hace muy cansinamente, muy al estilo de Maigret, el detective creado por Georges Simenon.
La novela transcurre, prácticamente, llevada por Theodore y su amigo mexicano Ramón. Al principio uno sospecha del otro, en forma recíproca; más cuando Ramón se inculpa de ese crimen. La policía lo detiene y queda libre porque las pruebas no coinciden con sus declaraciones. Lelia como Theodore eran artistas, pintaban cuadros; Ramón trabajaba reparando muebles y tenían un círculo de amigos que se frecuentaban. Todos estaban en la mira, de la investigación policial. Luego aparece un joven rufián, que llama para chantajear a todos los amigos, por una bufanda encontrada en el lugar del crimen ; él había entrado a robar y la policía lo rastrea como posible sospechoso. En las primeras cien páginas que leí, tuve la intuición de quien había asesinado a Lelia; confirmándolo al final. No obstante, la ficción de Highsmith es muy valiosa, por la descripción de los personajes y parte de la sociedad mexicana, en los años cincuenta del siglo anterior. También de nuestro mundo actual, en donde la violencia tiene su impronta y un tomo lo que quiero sea como sea. Sauzas, el inspector, consigue su cometido ayudado un poco por los protagonistas y algunos soplones. Él mismo se ríe de sus camaradas, cuando dice que aclaran todo sin moverse de sus escritorios porque tienen buenos informantes.
"Norma" y "Ñ" editaron este libro, con una óptima traducción de Ariel Dilon.
J. C. Conde Sauné    

lunes, 2 de marzo de 2015

Poema N° 59 ( Cuaderno IV ) * Los recuerdos

Siempre recuerdo, las frondosas tipas
que cubrían la vereda de la calle
Primera Junta en San Isidro.
¿Están todavía allí o yo las imaginé?
En primavera, sus hojas segregaban una
espuma parecida a un escupitajo.
No me agradaban sus gargajos,
pero sí su sombra en el verano.
Añosos árboles queridos,
que vi tantas veces al ir
y venir de la escuela.
Permanecen allí y yo los evoco;
como Adán que añoraba los árboles
del paraíso... también perdidos.
J. C. Conde Sauné

viernes, 27 de febrero de 2015

Cuando estudiaba el "arte de escribir", en el Instituto de Lenguas y Culturas, en el último año, Raúl Burzaco que era uno de nuestros profesores recomendó a sus alumnos, de acuerdo a sus estilos narrativos, algunos autores contemporáneos para que los lean. Sabía, sin duda, que uno empieza leyendo a los clásicos; no sé si eso pasa ahora, pero antes era así. A mí, entre los que recuerdo de la lista, estaban: Ernest Hemingway, William Faulkner, Roberto Arlt, Ernesto Sábato, Albert Camus, Erskine Caldwell, Jean-Paul Sartre, Catherine Mansfield, Mario Vargas Llosa y David Viñas.
Hoy cuando miro mi biblioteca, a pesar de haber leído a todos los recomendados, encontré la mitad de ellos; quiere decir que canjeé o regalé los otros libros. Perduran: Faulkner, Camus, Caldwell, Arlt y Catherine Mansfield. Y, curiosamente, me interesan otros escritores contemporáneos contrapuestos a mi estilo: Borges, Bioy Casares, Cortázar, Felisberto Hernández, Silvina Ocampo, Dino Buzzati, Kafka y Angel Bonomini; por citar a los que veo en mi biblioteca. 
No critico a Burzaco, ya fallecido, siento que el amor por la literatura es muy variable. No siempre se está conforme, con lo que uno lee o escribe. Cada cual idea su canon particular; pero nunca deja de ser importante, una guía que ayude a conocer y valorar una obra literaria. Para mí fue valioso leer a Faulkner, Camus, Caldwell y Mansfield, por primera vez; a Roberto Arlt ya lo conocía, era como un viejo amigo.
J. C. Conde Sauné   

martes, 24 de febrero de 2015

Entre los cantantes que tuvo Osvaldo Fresedo, una de mis orquestas preferidas, siempre me gustaba escuchar a Roberto Ray; tenía un LP y pasó a mejor vida de tantas pasadas. Estuve buscando en "You Tube" y escuché algunos temas interpretados por ellos. También de otros cantantes, muy buenos, que tuvo Fresedo como Oscar Serpa y Ricardo Ruiz. Pero en el ínterin, me acordé de Héctor Pacheco y de un tema que escuché una vez y me atrapó: "Lluvia sobre el mar". Lo busqué allí mismo y lo encontré; tiene letra de José María Contursi, pero ignoraba que su música fuera de Armando Pontier. Lo volví a escuchar y es un registro notable, muy bien cantado por Héctor Pacheco y un arreglo orquestal fabuloso. Antes de comenzar el cantor, hay un doble remate orquestal, de la coda, magnífico. Y seguí escuchando a Fresedo-Pacheco. Para muchos que piensan que el tango hay que cantarlo a grito pelado, impostando la voz sin armonía y exagerando los fraseos, les pueden parecer muy refinados estos registros. Pero apuesto a los amantes del buen tango y menciono lo que escuché y disfruté de ese binomio: "Lluvia sobre el mar", "Fugitiva" (composición hermosa de Juan Carlos Lamadrid y Astor Piazzolla, muy poco cantado igual que el tema anterior), "Perdóname", "Discepolín" (el tema de Homero Manzi y Aníbal Troilo, cantado de manera sorprendente), "Vida mía", "Cuando cuentes la historia de tu vida", "N. P.", "Muñequita de París", "Nostalgias", "Daño", "Solo de bandoneón", "Viejo malevo", "Silbando", "Y total para qué", "Y no te voy a llorar", "Sosteniendo recuerdos", "Ninguna", "Mi adorable desconocida", "Algún día volverás" y "Pampero".
Son veinte interpretaciones antológicas, lástima que estén en distintos videos. Pero valen la pena buscarlos.
J. C. Conde Sauné  

viernes, 20 de febrero de 2015

La marcha del 18F no fue, como piensan en las esferas del gobierno, algo que se pueda vincular a la oposición o al poder de los fiscales, que fueron quienes la convocaron. Es una marcha por la indefensión en la que vive la ciudadanía. Una parte de ella ha tomado conciencia, que se avanza hacia un dogmatismo ideológico, en donde no estar de acuerdo con lo que narra el oficialismo, es ser golpista o desestabilizador. Cuando lo que se quiere, es que se respeten las ideas no concordantes. Yo no pensaba escribir sobre esto, porque no fui a la marcha; aunque la entiendo y la respeto.
La muerte del fiscal Nisman, es una de las tantas, acaecidas en el país, en circunstancias dudosas y otras que nunca fueron esclarecidas. ¿Adónde está la falla? Las respuestas las tendrían que dar los gobiernos, éste y los anteriores. Respecto al acontecimiento, tres hechos me llamaron la atención, cuando ese día salíamos del edificio para hacer unos mandados, una vecina con la que siempre cambiamos sólo un saludo, nos confesó que se iba a la iglesia a rezar y de allí se iba a la convocatoria; nos dijo que llevaba un paraguas por las dudas. Después ya en el acto mismo, que vimos en el noticiero, un padre con su hija adolescente, manifestó que estaba allí para tratar de mejorar el país que le dejaba a su chica. Y otro muchacho de veinte y pico de años, expresó que había ido porque quería ver si, entre todos, se podía mejorar un poco lo que estaba sucediendo; sí aunque sea un poco, volvió a repetir. Y no era gente adinerada, eran personas de trabajo que son las que todavía sostienen al país y otras, de más edad, que también lo dieron todo en sus años de labor. ¿El poder se habrá dado cuenta de tal cosa?
Así estamos, personalmente, cada día me siento más escéptico de que ocurra algún cambio para bien; ojalá me equivoque, lo digo con total franqueza.
J. C. Conde Sauné 

martes, 17 de febrero de 2015

SEMÁNTICA TRASNOCHADA

argüir a la distancia
acumular palabras
sólo eso
y después
sentir que no se ha dicho
gran cosa
con las sibilinas palabras
acumuladas sin ganas
sin fuerza
para huir de su cerco sintáctico figurado
al que algunos llaman
estilo amanuense o a la carta.
J. C. Conde Sauné